Influencia y participación continental en la fundación de Kyõto

Ramoneda, Ezequiel Rodrigo

 

“Kyoto (…) es y siempre será un ciudad histórica viviente”.1 Kyõto tiene más de 1200 años de historia, historia que pervive hasta la actualidad. En los primeros siglos de su existencia fue la ciudad capital del archipiélago japonés, hasta que la sede gubernamental se traslado a la ciudad de Kamakura; luego volvió a hacerlo durante el período Muromachi, para nuevamente ser desplazada por la ciudad de Edo, la actual Tõkyõ hacia principios del siglo XVII d.C. No obstante esto, siguió siendo referente fundamental de los principales acontecimientos políticos del país. Además, fue y sigue siendo uno de los principales centros culturales y religiosos, y gran nodo comercial. Todo esto debido al hecho de que desde sus orígenes hasta la reforma Meiji fue la residencia de la familia real, de la aristocracia, y emplazamiento de importantes templos budistas.

En la historia milenaria de su desarrollo se focalizará especialmente en sus primeros momentos, y en este período a un rasgo en particular, dentro de los elementos que se consideraron para su planificación y su construcción, a la ingerencia que tuvieron los que provinieron del continente. En esto no sólo participaron y se consideraron elementos indígenas sino que también fueron considerados para el diseño e integrados en la fundación elementos foráneos, sean personas, sean ideas, provenientes específicamente de China y Corea. Se aproximará a dicho estudio a partir de la evidencia urbana-arquitectónica en los primeros momentos de la actual ciudad de Kyõto, por ese entonces, conocida como Heian-kyõ.

 

Para comenzar, antes de abordar propiamente la cuestión propuesta, es necesario realizar una contextualización de la realidad japonesa de ese entonces, para lograr de esta manera un entendimiento más profundo.

Internamente, durante los siglos VII y VIII d.C. en la historia japonesa tuvo lugar un proceso de reestructuración del régimen político, que, aunque iniciado con anterioridad, fue para este momento que quedo definido. Esto produjo una modificación de la concepción que se tenía de la política y del Estado. Este proceso se baso en la concentración y centralización del poder. Se pasó de una situación en la que primaban varios centros políticos semi-autónomos dentro de los cuales tenia preeminencia uno, Yamato, a otra donde este se erigió como poder central imponiendo su autoridad a los restantes centros. Para esto llevo a cabo una serie de medidas no sólo coercitivas como la realización de expediciones armadas para pacificar aquellos lideres locales rebeldes y tomar control de sus terrenos, sino también ideológicas como la jerarquización de los kamis del reino, desvalorizando relativamente a los kamis protectores de los líderes locales en función de los

 

 

1.             “Historical Kyoto”, Kyoto as Historical City, Kyoto City Web.

de la familia real gobernante, socavando la legitimación de la autoridad de los primeros interponiendo una mejor. Además se adoptaron elementos continentales, considerados superiores, por el gobierno, entiéndase la reglamentación del funcionamiento del Estado por medio de códigos legales consistentes de normas administrativas y leyes penales, la especialización y burocratización de la organización administrativa, y la militarización de las fuerzas armadas. Estos elementos implicaban relaciones con otras entidades políticas tenidas por poderosas y prestigiosas, relaciones que tenían el carácter de reconocimiento y por lo tanto de fortalecimiento de la legitimación de la autoridad indígena. En este proceso mientras que el nuevo poder central intervenía entre los antiguos líderes locales y sus bases de poder, acaparando para si las fuentes de su poder y riqueza y anulando sus antiguos privilegios, se trato de reciclar a estos jefes integrándolos en el nuevo proyecto, ofreciéndoles ocupar puestos dentro de la nueva estructura de la administración y milicia, con su correspondiente autoridad, derechos y privilegios, adquiriendo legitimación y prestigio social. De esta manera se rearticularon las relaciones de poder previas, que no obstante dificultades y hostilidades puntales, fortaleció la situación general de los ostentadores de poder, consolidándose en una aristocracia, a la vez que la nueva autoridad centralizada se hacia más eficiente y poderoso.

Históricamente se puede ubicar el inicio de este proceso en la segunda mitad del siglo VII con el golpe de Estado Taika (el Gran Cambio) en 645 D.C., y la implementación del código Taiho en 701 D.C., que determinaría el sistema de gobierno Ritsuryõ. Y esto en un momento cuando el contexto internacional se planteaba potencialmente adverso para el nuevo Estado en desarrollo.

Externamente, desde el período Yayoi especialmente, aunque datan de mucho antes, se pueden constatar la existencia de contactos entre el archipiélago japonés y el continente asiático. Los mismos se pueden testimoniar a partir de la gran cantidad de evidencias arqueológicas surgidas de los intercambios comerciales entre distintos centros poblacionales en ambas zonas, como también por las migraciones. Por lo menos desde el período Yamato, se pueden encontrar referencias textuales japonesas (las chinas son anteriores) de dichas vinculaciones entre los gobernantes del reino de Yamato en el archipiélago japonés con los de los reinos extranjeros en el continente chino y la península coreana. La naturaleza de estas vinculaciones fue diversa, siendo intercambios comerciales, viaje de religiosos, y misiones diplomáticas, lo mismo que su carácter, siendo a veces amistoso y pacífico, otras veces agresivo y belicoso. Incluso había una colonia japonesa en la península coreana. Estas relaciones con las civilizaciones continentales influenciaron al pueblo japonés, su “contribución en el desarrollo de su vida [social y] cultural civilizada fue indispensable”.2 La civilización china fue la generadora de conocimientos y concepciones, pero que cuando se transmitieron hacia el archipiélago japonés, necesariamente tuvieron que pasar antes por la península coreana, donde también influenciaron su desarrollo pero donde además se los influen-

 

2.             Sansom, en Hong, W.; “Paekche of Korea and the Origin of Yamato Japan”, pág. 144.

cio, aporte que se permeó en la transmisión hacia el archipiélago. Dentro de estos aportes se tiene que mencionar al Budismo, que tendría un extenso y profundo impacto en sociedad, la cultura, la religión, el gobierno del Japón. Pero también, se transmitieron elementos culturales más desarrollados e introdujeron técnicas más avanzadas. Dentro de estos se pueden apreciar a los conocimientos y pericias agrícolas concernientes al acondicionamiento del terreno, el control de los recursos hídricos por medio de la construcción de diques y canales para regular las variaciones en el caudal del agua por inundaciones y su distribución mediante irrigación, y las nuevas técnicas en el cultivo del arroz. Y también los conocimientos y pericias metalúrgicos, debido a que la introducción del hierro y su trabajo tuvo un impacto tanto en las actividades, y por lo tanto en la producción, agrícola, al facilitar y hacer más eficiente su realización por medio de herramientas más duraderas, como también en las actividades políticas, particularmente en las bélicas, fabricándose armas mucho más fuertes.

Durante el período en cuestión tratado estas vinculaciones se vieron amenazadas. Para mediados del siglo VII el reino de Paekche en la península coreana con el cual Yamato mantenía relaciones y al cual estaba apoyando en su conflicto con los otros reinos, Koguryo y Silla, fue finalmente derrotado por Silla en alianza con la dinastía Tang de China, reino que unificaría toda la península hacia 668 D.C. Esta potencial amenaza vendría a potenciar el proceso interno que se estaba realizando en el archipiélago.

 

Ahora bien, dentro de este proceso de concentración y centralización del poder, cobra especial importancia la cuestión de la ciudad capital. Desde la concepción de la teoría política, esta, como sede física del gobierno central, es interpretada y considerada como la manifestación material y visible, por medio de su monumentalidad, majestuosidad y magnificencia arquitectónica, de la autoridad y la riqueza del gobernante y el Estado. Es desde esta donde surgen las directrices que determinarán la vida social del territorio; es en ella donde se encuentra la residencia palaciega de la familia gobernante, se concentran las residencias de los miembros de la corte y la aristocracia, las oficinas gubernamentales más importantes, los principales templos religiosos. Su construcción implica la movilización de miles de personas, destinadas a diversas y distintas actividades, tanto para la obtención de los materiales de construcción y su transporte, por transportistas y comerciantes, como para su posterior trabajo y ensamblaje, por artesanos especialistas y sus respectivos ayudantes. También el trabajo de los involucrados se tiene que mantener y solventar, hecho esto por los ingresos provenientes en última instancia de la población agrícola. Además se tiene que contar con la aceptación general de la sociedad para realizar semejante emprendimiento, necesitando para esto el apoyo y participación de los sectores religiosos. Lograr coincidir tantos diferentes actores y tan diversos intereses en un mismo objetivo implica no solo una administración eficiente, base de un Estado fuerte, sino también de una autoridad incuestionable.

Fue en los siglos VII y VIII d.C. que se termino de fijar en una determinada ubicación la sede del poder central, dejando de lado la costumbre previa de relocalizar la misma. Esta última se basada en determinadas causas, interrelacionadas entre si, aunque no siempre en armonía. Algunas podían obedecer a aspectos seculares, entre otros la demostración política del nuevo gobernante para diferenciarse y distanciarse del gobernante anterior, especialmente cuando esté último haya tenido un mal gobierno, ofreciendo una mejoría, la amenaza o el peligro frente el acecho de una fuerza enemiga u hostil en pos de un ubicación más segura, el control de los recursos económicos del territorio, y/o ubicándose en las cercanías de centros de producción o nodos de transporte y comunicación importantes. Y también podían obedecer a aspectos espirituales, entre otros la muerte del último gobernante residente en esta debido a que se consideraba que el lugar donde este había vivido se encontraba corrompido e impuro por el hecho mismo de la muerte, a lo que se podía agregar la creencia de que si tuvo una muerte violenta o injusta el fallecido su espíritu vengativo moraría en el lugar perjudicando a sus habitantes, por lo que era necesario distanciarse del lugar a un nuevo, puro y virtuoso para que el nuevo gobierno no estuviese afectado por mala fortuna. Sin embargo la relocalización era cada vez más difícil de realizarse a medida que el Estado se desarrollaba a la vez que gobernaba sobre una sociedad dinámica y más compleja. De esta manera crecía el tamaño de la capital concentrando más edificaciones y atrayendo más personas, y empezó a resultar poco práctica su relocalización por sus grandes costos en hombres y materiales. Esta además provocaba inconvenientes, ya que implicaba un impacto considerable en el ambiente. La explotación descontrolada de varias fuentes de materiales además de la contaminación descuidada que producía, generaba una presión sobre el ambiente que superaba generalmente sus capacidades de regeneración, resintiéndose de esta manera, manifestándose en la desaparición de recursos. Y esto a pesar de que existía la práctica de ahorro de recursos por medio del reciclar de elementos de edificaciones en la antigua sede, y su reutilización en la nueva.

En una breve reseña histórica de las ciudades capitales en el archipiélago japonés en el período que va de mediados del siglo VII d.C. hasta fines del siglo VIII d.C., se puede apreciar que todas estuvieron ubicadas en la actual región de Kinki en la parte centro-oeste de la isla de Honshu. Sobre la capital del reino de Yamato se da por sentado que tuvo una sede de poder aunque se desconoce su ubicación exacta. La primera sede de autoridad que se puede identificar fue Asuka-kyõ, desde aproximadamente la década de 540 d.C. hasta 684 D.C., luego trasladada a Fujiwara-kyõ que permaneció como tal hasta 710 D.C. En ese año Heijõ-kyõ (Capital del Castillo de la Paz, la actual Nara) se convirtió en la capital hasta el año de 784 D.C. Se podría considerar a esta como el primer intento de establecer una ciudad capital fija como sede de gobierno del reino. Sin embargo, no lograría mantener esa condición por mucho tiempo, sólo por casi 75 años, hasta 784 D.C. En ese año el Tenno Kammu decide la relocalización de la capital. La razón que justifico dicho cambio de ubicación, a parte de las mencionadas previamente, entiéndase, diferenciarse políticamente del anterior Tenno, y distanciarse de la impureza que había contraído el lugar por la muerte de este último, fue la intención de alejarse del poder creciente y la consecuente ingerencia e interferencia política que estaban teniendo los templos budistas. Se la traslado a Nagaoka-kyõ que permanecería tal sólo por diez años como capital del reino. Fue en el año de 794 D.C. cuando nuevamente se decidió trasladarla. En este caso, la razón que justifico el mismo fue para distanciarse de los malos presagios que había contraído el emplazamiento tiempo después. Esto surgieron a partir de un incidente en 785 D.C., el asesinato de Fujiwara no Tanetsugu, intimo confidente del Tenno Kammu que a su vez era el supervisor del proyecto de reubicación de la capital desde Heijõ-kyõ hasta Nagaoka-kyõ, en el cual el príncipe heredero Sawara aparecía como uno de los sospechosos. Mientras que los responsable fueron ajusticiados, el príncipe Sawara murió poco tiempo después de hambre tras negarse a ingerir alimentos.3 De aquí que se creyera que el espíritu vengativo del príncipe moraba en el lugar, evidenciado esto a partir de una serie de problemas y desgracias que acontecieron hacia principios de la década de 790 d.C., como la muerte de dos consortes del Tenno, la enfermedad del príncipe heredero Ate, y la ocurrencia de inundaciones, hambruna y epidemias.4 Esta fue el desarrollo histórico para llegar a la fundación de la ciudad capital de Heian-kyõ (Capital de la Paz y la Tranquilidad, la actual Kyõto).

 

Para la selección de la ubicación de Heian-kyõ no sólo se consideraron las concepciones y conocimientos provenientes del continente sino que también en su construcción participaron personas que provenían del mismo. Se supone que para que estas ideas y pericias fueran transmitidas, entendidas, adaptadas y materializadas fueron necesarios especialistas tanto japoneses como chinos y coreanos. En principio, se atenderá a la cuestión de las concepciones, aportadas principalmente por la civilización china, para luego adentrarse en la participación coreana.

Con respecto a la civilización china, esta aportó concepciones y conocimientos relacionados con la planificación urbana de la ciudad capital y el complejo de estructuras palaciegas en ellas. Por un lado, se transmitieron aquellas concepciones basadas en el tratamiento de la relación entre la Naturaleza y el Hombre, que pueden ser englobadas bajo la denominación de Feng Shui (Aire y Agua), en japonés Zõfu Tokushi. Estas consisten en un conjunto de creencias y practicas tradicionales, basadas entre otros en la geografía, la matemática, la geometría, la astronomía, la astrología, la filosofía, y la antropología, para lograr armonizar lo terrenal-humano con lo natural-celestial. Se fundamenta el funcionar de la Naturaleza a partir del Chi, en japonés Ki,

3.             Farris, W. W.; “Sacred Texts and Buried Treasures: Issues in the Historical Archaeology of Ancient Japan”, pág. 179.

4.             Kimitch, M.; “History”, Kyõto, 2004. / op. cit.

la fuerza o energía vital del Cosmos, que es acarreada por el viento, que representa el principio de cambio, y retenida dentro del agua, que representa el principio de estabilidad en la Naturaleza; de ahí que se piense que la Vida existe dentro del aire y el agua. Por debajo de este funcionamiento están los principios esenciales y reguladores del Yin y Yang. Estas son fuerzas opuestas pero necesariamente complementarias que interactúan dinámicamente una con la otra; el Yin se relaciona con lo pasivo, lo receptivo, lo negativo, lo femenino, lo húmedo, lo frío, lo bajo, lo blando, lo débil, la oscuridad, la noche, el invierno, la Luna, la dirección cardinal Norte, la Tierra, la Materia, entre otras expresiones, mientras que el Yang se relaciona con lo activo, lo creativo, lo positivo, lo masculino, lo claro, lo seco, lo caluroso, lo alto, lo duro, lo poderoso, la luz, el día, el verano, el Sol, la dirección cardinal Sur, el Cielo, el Espíritu, entre otras expresiones. Ahora bien, esto no solo se relaciona con la Naturaleza, sino también con los habitantes de la misma, todos los seres, en especial el Hombre, ya que están interrelacionados. El Hombre esta situado en la Naturaleza, por lo que este esta influenciado por la situación del Chi del ambiente donde se encuentra; el viento afecta a la fuerza exterior, las cualidades impulsivas, y la actividad del hombre, mientras que el agua afecta a su fuerza interior, sus cualidades introspectivas, y su pasividad. No obstante, el Hombre puede influenciar y regular la situación de Chi donde esta al alterar la disposición de los elementos del ambiente y reconfigurar sus rasgos, por las cualidades de dispersión y retención respectivas del viento y el agua. Lo que se busca con esto es armonizar la situación del Chi del ambiente con la actividad de la población humana, para obtener prosperidad y bienestar. De esta manera, al momento de seleccionar donde asentarse, se consideran estos lineamientos para descartar aquellos lugares adversos en donde la energía estaba desequilibrada y seleccionar aquellos beneficiosos en donde estaba equilibrada. Y más aún al establecer una ciudad capital. En esto la locación era considerada de mayor importancia que la orientación. Se consideraba El emplazamiento tenia que estar alineado astronómicamente con las direcciones cardinales. Se consideraba que a cada dirección cardinal le correspondía simbólicamente un espíritu guardián, en la figura de un animal o criatura mítica, asociado con un elemento, un color, y una estación climática. Es así que estaba el Pájaro Bermellón del Sur, cuyo elemento era el Fuego y representaba al verano, el Dragón Azulverdoso del Este, cuyo elemento era la Madera y representaba a la primavera, la Tortuga-Serpiente Negra del Norte, cuyo elemento era el Agua y representaba al invierno, y el Tigre Blanco del Oeste, cuyo elemento era el Metal y representaba al otoño. En el Centro, que era el quinto punto cardinal, se encontraba la Tierra.5

Por otro lado, también se consideraron aquellas concepciones relacionadas con las nociones elaboradas sobre la cuestión del poder y la significación política de la arquitectura de la ciudad capital. Para el momento de la consolidación del proceso de centralización estatal en el archipiélago

5.             “Feng Shui in Chinese Architecture”, Chinese Architecture, Chinese History Forum, 28-Abril-2007. / Zeballos, C.; “El Feng Shui en el Urbanismo Asiático I”, Mi Moleskine Arquitectónico, 21-Marzo-2007.

japonés, alrededor del siglo VII d.C., el pueblo chino ya contaba con siglos de desarrollo de experiencia y pensamiento en cuestiones políticas. Desde fines del segundo milenio a.C., el territorio chino estaba bajo la dinastía Zhou, que se mantendría en una situación de preeminencia política hasta el siglo VIII a.C. cuando la unidad política se fragmentaría entrándose en un periodo de rivalidad y conflicto entre las diversas entidades políticas surgientes. A fines del siglo III a.C. el territorio chino sería unificado por Chih Shih Huang Ti, fundando el Imperio Chino. Este no duraría mucho en el poder, pero le seguiría inmediatamente la Dinastía Han, una de grandes dinastía de la historia china, que se mantendría como gobernante de todo el territorio hasta principios del siglo III d.C. Para este momento el imperio se fragmentó en unidades políticas menores entrando de nuevo en una era de rivalidad política y conflicto. No obstante para fines del siglo VI d.C. el territorio sería unificado nuevamente por la Dinastía Sui. Esta no duraría mucho, siendo reemplaza por la Dinastía Tang que se mantendría en el poder hasta principios del siglo X d.C. Fue bajo esta dinastía que se alcanzó el apogeo del poder y de la civilización china.

En esta la larga historia surgieron y se desarrollaron sistemas pensamiento, especialmente en el período de fragmentación de los reinos combatientes, para madurar en los períodos de estabilidad de la unidad imperial. Sobre el tratamiento de la cuestión de la planificación urbana y su relación con autoridad se podría ubicar los inicios de este en la dinastía Zhou, a fines del segundo milenio a.C., cuando aparecen sus primeros esbozos claros y coherentes; aunque se puede remitir la presencia ensombrecida y poco sistematizada del mismo a una mayor antigüedad. Durante esta fue que se aplicaron en el diseño urbano los principios de la organización espacial sistemática y jerárquica plasmados en el Jingtianzhi. Este consistía en ser un cuadrado dividido mediante dos líneas verticales y dos líneas horizontales en nueve secciones iguales, de las cuales destacaba la central, considerada sagrada. Esta noción se cree fue elaborada por Yu, el fundador legendario de la dinastía Xia, pero fue el Duque de Zhou quien la aplicó en el diseño de la ciudad capital de la dinastía Zhou, Chengzhou. De esta manera el Duque de Zhou, por medio de Chengzhou, proveería el modelo ideal y teórico para el diseño de las sedes urbanas capitales de los varios príncipes y duques que le seguirían. Estos conocimientos quedarían posterizados no sólo en la ciudad de Chengzhou, sino también en el Zhouji, el libro que contenía las ordenanzas y los rituales de los Zhou. “Los artesanos están planificando el diseño de la capital real. Ellos formaron un cuadrado (…) que en cada lado tenía tres entradas. Dentro de la capital había nueve calles horizontales y nueve avenidas verticales. (…) En el lado izquierdo, que es al este de la avenida central, esta el Templo  a los Ancestros y en el lado derecho, visto desde el norte, donde el rey mira hacia el sur, esta el Templo del Espíritu de la Tierra”.6 El Jingtianzhi aplicado al diseño urbano estaba sustentado en una serie de ideas. Se consideraba que la Tierra estaba dividida en cuatro secciones en función de

 

6.             Schinz, A.; “The Magic Square: Cities in Ancient China”, pág. 69B.

las cuatro direcciones cardinales, siendo el centro el punto de intersección de estas. De aquí se entendería al cuadrado, figura geométrica de cuatro lados iguales, como expresión del plano terrestre. Entonces sobre este plano se volcaba entonces un orden basado en la división en nueve del cuadrado, siendo esta expresión del plano celestial. Se puede apreciar entonces una interacción entre la geografía, la geometría, la numerología, y la cosmología, entendiéndose la geografía concreta a partir de la concepción cosmológica del plano terrestre identificado con el Yin y expresado en el número par cuatro, y su combinación la concepción cosmológica del plano celestial identificado con el Yang y expresado en el número impar nueve y relacionada con el Yang, expresado esto en la forma geométrica del cuadrado dividido en nueve partes iguales, con la parte central como la principal. Es esto la significación que encerraba el Jingtianzhi, la búsqueda de la combinación armoniosa del Yin y el plano terrenal con el Yang y el plano celestial por medio de este patrón para la prosperidad y el bienestar de la comunidad que allí se asentase. Esto logrado por aquel que ocupase el centro, expresado por el número impar cinco, punto de encuentro de ambos planos. Es de esta manera que la ciudad capital evidencia el ideal del orden del Mundo, y la relación con la Naturaleza. La sede de la autoridad central tenía que estar en el centro, de mayor importancia, de este todo orgánico simétrico que era la ciudad capital, y esta última a su vez se ubicaba centralmente dentro del todo orgánico que era el Cosmos. De aquí surgieron los principios de centralidad, jerarquía, simetría, y organicidad aplicados en la planificación urbana. El complejo edilicio urbano debía reflejar físicamente la aplicación de estos principios en su diseño. La residencia palaciega de la autoridad central debía de estar ubicada en el centro de la ciudad capital, destacándose por sobre el resto de las construcciones. Las residencias privadas de la aristocracia y las principales edificaciones gubernamentales deberían estar por jerarquía ubicadas en la siguiente ubicación de importancia, o sea cerca del centro. Finalmente luego vendrían las moradas de los habitantes comunes, más sencillas, austeras y de menor tamaño. De esta manera el orden urbano-edilicio fundamentado en principio de centralidad, jerarquía y simetría manifestaría físicamente los parámetros según los cuales ordena la sociedad, en pos de la armonía para obtener prosperidad y bienestar. Resalta, no obstante que las edificaciones de importancia religiosa estuvieran no en el centro sino en el perímetro de la ciudad.

Luego, también en los grandes clásicos literarios chinos de mediados del primer milenio a.C. aparecen menciones, referencias y explicaciones sobre el diseño urbano. Por ejemplo en el Shujing o Libro de la Historia se cuenta la historia de Chengzhou, mientras que en el Yijing o Libro de los Cambios se analiza el proceso de cambio de una ciudad como elemento dinamizador para contrarrestar el estancamiento. No obstante, a finales de la dinastía Zhou Oriental y el surgimiento del reino de Qin, la aplicación del Jingtianzhi al diseño urbano quedo relegada debido a la inestable situación política, al dinamismo artesanal y comercial, y al mayor desarrollo social, estando el diseño y el desarrollo urbano en función de intereses más seculares. Fue durante este período en que se percata de la importancia de significación política de la arquitectura, evidenciada en la monumentalidad y majestuosidad arquitectónica de la residencia palaciega de los diversos reyes, y luego del emperador, como manifestación física y visible del poder secular del gobernante. de acuerdo con Xiao He, Primer Ministro del Emperador Liu Bang de la Dinastía Han “(…) El palacio debería ser edificado más magnificente. Si este no fuese edificado de esta manera, como podría demostrar su gran poder”.7 Esta idea basada en el palacio se puede extender a la totalidad de la ciudad capital. No obstante el Jingtianzhi permanecería como el concepto de fondo.8 “Las cualidades de la forma geométrica y de los números impares y pares, como aplicados en el diseño de los asentamientos urbanos, se convirtió en una parte esencial del desarrollo urbano, no sólo en la dinastía Zhou, donde este método fue inventado, pero durante la historia entera de la urbanización en la Chian imperial hasta el fin de la dinastía Qing a comienzos del siglo XX d.C.”.9 En esta milenaria historia de la tradición de planificación urbana china de las ciudades capitales, “a pesar de la evolución del plan urbano y las variaciones en el diseño (…), todas la ciudades reales (…) comparten ciertos rasgos arquitectónicos sin importar cuando fueron construidas, sus localizaciones, o las nacionalidades de sus patronos”.10

En la dinastía Sui-Tang, los lineamientos y principios mencionados fueron aplicados en el diseño y construcción de la ciudad capital de Chang’an.11 Se piensa que fue Yuwen Kai el encargado de su planificación.12 El área palaciega se ubicaba en el centro de la parte norte de la ciudad, dentro del cual estaba la residencia palaciega imperial, mirando hacia el sur. A sus alrededores se encontraban las majestuosas y espaciosas residencias de los miembros de la corte y la aristocracia y las principales edificaciones gubernamentales, también mirando hacia el sur, más allá en la parte sur se encontraba las áreas residenciales de los habitantes comunes de edificaciones sencillas, austeras, y cerradas. Se trataba que los edificios estuviesen orientados en dirección sur ya que esto se consideraba auspicioso para el edificio en cuestión y sus moradores. Desde la entrada del área palaciega nacía la avenida central, cuyo nombre era el del Pájaro Bermellón, espíritu guardián del Sur. Esta recorría toda la extensión de la ciudad hasta su entrada sur, dividendo en dos áreas a la ciudad, Wannian y Chang’an.13 Actuaba como un eje simétrico en función del cual se diagramaba el resto de las zonas urbanas. Las calles estaban establecidas a partir de una grilla cuadriculada. Cerca de las esquinas sureste y suroeste de la entrada sur se encontraban el Taimiao, y el Sheji, respectivamente los templos para adorar a los ancestros y al espíritu de la tierra.14

 

7.             “Preface”, Capital City and Palace, China Culture Information Net.

8.             Op. cit., pág. 71A-73B, 106C-108C.

9.             Ídem, pag 108B.

10.           Steinhardt, N. S.; “Chinese Imperial City Planning”, pág. 2.

11.           Op. cit., pág. 9B.

12.           “City Planning of Chang’an, Tang Capital”, Sui and Tang, Chinese History Forum, 08-Marzo-2006.

13.           Op. cit., pág. 111.

14.           Op. cit., “The Features of the Prosperous Age (Sui and Tang Dynasties)”.

Para el momento de la fundación de Heian-kyõ, estas concepciones y conocimientos de la civilización china ya estaban integrados dentro de la mentalidad japonesa.15 “En tiempos antiguos, los reyes de la Dinastía Shang restauraron su país después de transferir la capital cinco veces. Los gobernantes de la Dinastía Zhou aseguraron la paz en su país después de establecer la capital tres veces. Ellos razonablemente movieron sus residencias. Hoy en día, para el sitio de Nara, la ubicación de los cuatro animales esta de acuerdo con el modelo, las montañas guardan el sitio en tres direcciones, y las divinizaciones sugieren buena fortuna. Nosotros deberíamos edificar una nueva capital en este sitio. (…) Los planes deberían ser trabajados cuidadosamente para que ellos no sean cambiados subsecuentemente. Día quince del segundo mes del primer año de la era Wado (Marzo 11, 708 D.C.)”. Este texto, parte del edicto emitido por el Tenno Shomu para la transferencia de la capital, expresa claramente la ingerencia de Feng Shui en la selección del lugar para la construcción de Heijõ-kyõ.16 Fueron estos aportes foráneos, junto con varios otros elementos nativos, los que incidieron sobre el Tenno Kammu al momento de decidir sobre el traslado de la ciudad capital, la determinación de una región propicia, y la configuración y construcción de la misma. Se aplicaron los lineamientos del Feng Shui para determinar la región propicia para su emplazamiento posterior. Cuando el Tenno Kammu ordenó la búsqueda de una nueva región para trasladar la capital de Nagaoka-kyõ, un grupo de geomantes y planificadores fueron enviados a inspeccionar posibles lugares de relocalización. Fue el grupo enviado a inspeccionar el área de Yamashiro que descubrió que los rasgos naturales de aquella cumplían con los requerimientos geománticos.17 Esta se encontraba rodeada por montañas boscosas, siendo una barrena natural que la protegería por el este, norte, y oeste, como también una buena fuente de madera.18 Además habian corrientes de agua que surgiendo de las montañas, discurrían por el valle de norte a sur, para fusionarse más adelante. Estas servirían como medio de transporte y fuente de agua fresca para el lugar, pero también serían las que acarrarían el Chi retenido en las montañas hacia el emplazamiento. Por otro lado se encontraban determinados elementos de la geografía del lugar, que vendrían a simbolizar respectivamente a los espíritus guardianes correspondientes, pudiéndoselo también alinear astronómicamente. Hacia el Sur estaba el estanque Ogura, que simbolizaba a Suzaku, el Pájaro Bermellón, hacia el Este estaba el río Kamo, que simbolizaba a Seiryuu, el Dragón Azulverdoso, hacia el Norte el monte Funaoka, que simbolizaba a Genbu, la Tortuga-Serpiente Negra, hacia el oeste la ruta Sanin, que simbolizaba a Byakko, el Tigre Blanco, ocupando el centro se encontraba la ciudad.19

“Muchos, si no la mayoría, de los elementos de la planificación de las capitales japonesas

15.           Renshaw, S. L.; “Takamatsu Zuka Kofun – Supplement”, Astronomy in Japan. Science, History, Culture.

16.          Nihongi, en Ogata, N.; “Nara (Heijõ-kyõ) – The Capital of Japan in the 8th Century”, en Soramitsu: Historical-Geographical Tour of Nara From the Air, 05-Febrero-2008.

17.           Zeballos, C.; “El Feng Shui en el Urbanismo Asiático II”, Mi Moleskine Arquitectónico, 25-Marzo-2007.

18.           Op. cit.

19.           Makoto, M.; “Ancient Capital’s Legacy”, Daily Yomiuri Online, 24- Noviembre-2005. / op. cit.

vinieron del Reino Medio: la forma rectangular diseñada de acuerdo a los puntos del compás; la localización del palacio del monarca en el norte y la adopción de un hall de audiencia; la grilla simétrica de avenidas y secciones particionadas disponiendo los hogares de la población de acuerdo con el estatus social; y el emplazamiento de mercados en las mitades oriental y occidental de la metrópolis. Dado la semejanza general entre los centros políticos chinos y japoneses, no puede haber duda de que la inspiración para las capitales japonesas vino de China”.20 No obstante, en el proceso de aplicación de estas concepciones foráneas en las ciudades capitales japonesa, algunos elementos se omitieron como los templos para adorar a los ancestros y al espíritu de la tierra, como también la cuestión de los muros, ya que hubo emplazamiento urbanos que no fueron amurallados internamente. En lo que respecta a Heian-kyõ, son pocos los rasgos y restos urbanísticos originales que sobreviven en la actual Kyõto (similar a lo que acontece con los de Heijõ-kyõ en la actual Nara). No obstante se conoce que Chang’an (Paz Duradera), la ciudad capital del Imperio chino bajo la Dinastía Tang, influyo, directa o indirectamente, sobre Heian-kyõ como lo hizo también sobre las otras capitales japonesas, como Fujiwara-kyõ y Heijõ-kyõ. Para el diseño de Heian-kyõ se tomo como modelo a Chang’an, aunque también no fue menor la influencia de la tradición urbana capitalina japonesa. Por eso mismo, se tiene que considerar esta para entender el diseño de Heian-kyõ. El plan del emplazamiento consistía en una grilla simétrica de forma rectangular El centro simbólico era el área palaciega que se ubicaría en el centro de la parte norte de la ciudad, delante del monte Funaoka, en cuyo interior se encontraba el palacio del Tenno, denominado Dai-dairi, y las residencias de sus familiares más cercanos. En las cercanías del área palaciega se disponian las residencias de miembros de la alta nobleza y los principales edificios gubernamentales. Todas estas edificaciones se encontrarían mirando hacia el sur. En la parte sur de la ciudad se encontraban las moradas de los habitantes comunes.21 A partir de la avenida central, nombrada Suzaku por el espíritu guardían del Sur, que nacía en el Otemon, la entrada del área palaciega, y terminaba en el Rashomon, la entrada del sur de la ciudad, se dividía esta en dos área Sakyõ, la ciudad de la Izquierda (o del Este), y Ukyõ, la ciudad de la Derecha (o del Oeste) (esto en perspectiva inversa en función de la orientación sur del palacio).22 Aparte había una serie de calles de dirección este-oeste, nueve en total, denominadas Jõ (fila), que eran cortadas por avenidas principales de dirección norte-sur, cuatro en total, denominadas Bõ (columas). De aquí que se denominase a esta cuadricula JõBõ Sei, sin amurallar.23 Más allá de la ingerencia del área céntrica, los lugares donde se desenvolvía la vida urbana cotidiana eran los mercados, habiendo uno en cada área. Se restringió la edificación de templos dentro de la ciudad, permitiéndose solamente dos, uno en el lado oeste, Sai-ji, y otro en el

 

20.           Hall, J.; "Kyoto as Historical Background", en Hall, J. y Mass, J.; “Medieval Japan: Essays in Institutional History”, Stanford University Press, 1988, pág. 03.

21.           Op. cit.

22.           Op. cit, “Geomancy and Imperial Position in Nara, Japan”, Septiembre 2002. / “Ancient Astronomy and Geomancy in Kyoto, Japan”, Enero 2001. / Steinhardt, Nancy Shatzman, “Chinese Imperial City Planning”, pág. 111.

23.           Op. cip., Yamachika, Kumiko; “Jõ-Bõ System of Heijõ-Kyõ – City Planning in Ancient Japan”, Abril 16 2001. / op. cit.

lado este, To-ji, de la avenida central Suzaku, a la altura de la novena Jõ.

 

Estos fueron algunos de los aportes de la civilización china, principalmente aquellos manifestados en la fundación de la ciudad de Heian-kyõ. Ahora bien, la península coreana también hizo sus aportes. Por eso habiéndose prestado atención a los aportes de la primera, se tratara ahora sobre los aportes de la última, particularmente en la cuestión del establecimiento de comunidades de inmigrantes y la historia de sus relaciones con los ostentadores de poder, ya que “se tiene que considerar la historia multicultural de la ciudad de Kyõto desde la historia no solo de la migración de ideas sino también de la de personas”.24 La selección del lugar para la futura capital de Heian-kyõ es a menudo descrita en términos de geomancia. No obstante hay que considerar que el posicionamiento social de esta nueva casa imperial sugiere también conexiones con clanes locales ya establecidos que estaban relacionados con los reinos coreanos.25

Dentro de todos, con el que se mantenía las relaciones más profundas era con el reino de Paekche, conocido en japonés como Kudara. Con el mismo se estableció una alianza militar. Además las vinculaciones entre las altas esferas del gobierno eran muy cercanas, tanto que se postulo como posibilidad de que la casa gobernante de Yamato haya tenido sangre de una rama de la familia real de Paekche. “Yamato no podría haberse desarrollado como lo hizo sin su conexión continental con Paekche”.26 Ahora bien, para este entonces la situación política en la península coreana era inestable. Los reinos de Koguryo, Paekche y Silla estaban en conflicto entre si, de aquí la denominación de este período en dicho territorio, como de los Reinos Combatientes. Esta situación impulsaba las migraciones desde la península, ya que aparte de aquellos que migraban en pos de la búsqueda de mejores oportunidades y mayores libertades en nuevas tierras, estaban aquellos que huían principalmente de esta situación, dirigiéndose, entre otros probables destinos, al archipiélago japonés. Esto se intensificó hacia el siglo VII d.C.

Dentro de estos grupos de inmigrantes, se encontraban los Aya y los Hata, a los cuales se les prestara especial atención. Los primeros tuvieron participación, tanto como los segundos, en el proceso de centralización de poder, los primeros específicamente en Yamato, los segundos en Heian-Kyõ. Ambos provenían del reino del Paekche, aunque se piensa que posiblemente algunos provenían originalmente de Silla pero que escondieron su origen haciéndose pasar por ser de Paekche. Estos tuvieron una gran importancia ya que fueron nexo esencial en la vinculación con el reino de Paekche mientras existió, y por extensión con la península coreana.

Aya es la traducción interpretativa tradicional en japonés de Han en chino.27 Llegaron a

 

 

24.           Caron, B.; “Kansai’s Multicultural Spaces, Higashi-kujo Madang (Korean Outdoor Theater) in Kyõto, & the Role of Performance in Public Life”, Ten Thousand Things Multicultural Webfinds, Kyõto Journal.

25.           Caron, B.; “Community, Democracy and Performance: The Urban Practice of Kyõto’s Higashi-Kujo Madang”, pág. 36.

26.           Op. cit., pág. 152.

27.           Ídem, pág. 137.

principios del siglo V d.C. Su concentración numérica más importante pero también de ingerencia política se encontraba ubicada en la región de Asuka en la provincia de Yamato (la actual prefectura de Nara), en tierras probablemente concedidas por el Tenno, que les permitió asentarse. Aquellos de sus miembros que eran artesanos dedicados a actividades especializadas prestaban sus servicios a y en la corte. Además los miembros más importantes de la comunidad, algunos incluso miembros de la antigua nobleza o funcionarios gubernamentales del reino coreano, tenían vinculaciones con la corte de Yamato a la cual ofrecían sus conocimientos para capacitar e instruir a sus agentes entre otros temas en cuestiones de gobierno y administración, diplomacia, contabilidad y finanzas, estrategia y tácticas militares, y formalismo cortesano. Y es probable que hayan sido integrados en el gobierno, asistiendo al Tenno. Se puede apreciar contactos con los Tenno Jimmu, Yuryaku, y Kimmei, quienes por sus servicios otorgaron ciertos beneficios a la comunidad como también tierras, y ofrecieron a sus líderes puestos de importancia en el gobierno con sus respectivos derechos y privilegios.28 Incluso podrían haber llegado a tener cierta ingerencia en la corte por su asociación con determinados miembros cercanos a la familia gobernante. “La familia Soga estaba asociada cercanamente con la familia Aya de descendientes de inmigrantes coreanos”.29 Los Soga fueron quienes dominaron la escena política entre fines del siglo VI y la primera mitad del siglo VII. Mantuvieron el control de las cuestiones de gobierno ya que miembros suyos ocuparon el puesto de jefe de ministro, posición que consolidaron al manipular también a la familia gobernante ya que contribuyeron con miembros femeninos de su familia en calidad de consortes para el Tenno. Se postulo que algunos de estos miembros femeninos habrían sido hijas o descendientes de los Aya que se habrían cruzado y contraído matrimonio con miembros de los Soga; de aquí la afirmación anterior sobre el posible ingerencia sanguínea coreana en la familia real de Yamato. Cuando los Soga fueron desplazados del poder por la familia Fushiwara, los Aya también perdieron relativamente influencia, más con la relocalización de la capital hacia su nuevo emplazamiento en Nara.

No obstante, aunque la posición de los Aya se debilitó, no fue así con la ingerencia coreana en los asuntos japoneses ya que los Hata vinieron a ocupar el lugar dejado. Los Hata también colaborarían con los Tenno en cuestiones de estado, pero además su participación tendría especial ingerencia en la fundación y construcción de la capital de Heian-kyõ por el Tenno Kammu. La región donde se establecería esta ciudad no era una zona virgen de presencia humana al momento de su fundación, sino que se encontraba poblada desde hacia siglos antes de este acontecimiento. Por lo menos desde fines del período Yayoi, basándose en restos arqueológicos, la zona estaba ocupada por poblaciones indígenas con un alto grado de prosperidad, complejidad social y desarrollo político, ya que se han hallado en el área de Fukakusa en las cercanías de la Montaña

28.           Carter, W.R.; en Kodansha Encyclopedia of Japan, vol I. pág. 125, Ídem, pág. 139.

29.           Ídem, vol 7. pág. 220, ídem pág. 146.

Inari de la cadena montañosa Higashiyama al sureste de la ciudad, dos kofun o túmulos de entierro en forma de ojo de cerradura, que datan aproximadamente de la segunda mitad del siglo IV d.C. Hacia el siglo IV d.C. la zona sería incorporada al reino de Yamato. No obstante, hacia principios del siglo V d.C. llegaron nuevos pobladores a esta, de procedencia extranjera, que afectarían profundamente su desarrollo, específicamente los Hata (o Hada) de la península coreana. Hata es la traducción interpretativa tradicional en japonés de Qin en chino.30 Existen discusiones acerca de sus orígenes. Se propuso, fundamentándose en analogías lingüísticas y en una precaria evidencia textual, que no provenían de la península coreana, sino del continente chino, incluso se los llegó a considerar, según una referencia que data del período Heian, por medio de uno de sus ancestros, Yuzuki, como descendientes lejanos del primer emperador chino Chih Shi Huang Ti.31 Más inverosímilmente, también se planteó, fundamentándose nuevamente en analogías lingüísticas y en un ambiguo y oscuro simbolismo aparentemente de tradición religiosa judeo-cristiana, notado en sus construcciones o ceremonias rituales, que provenían no del continente chino, sino de más allá al oeste. Se los considero descendientes de una de las diez tribus del destruido reino de Israel en la región de Canaán, la actual Palestina, hacia el siglo VII a.C. que finalmente llegaron al archipiélago japonés trasladándose por las rutas comerciales que vinculaban el continente europeo con el asiático.32 No obstante, el planteamiento más verosímil es que provenían del reino de Paekche de la península coreana. “De acuerdo con la leyenda familiar, sus más importantes miembros fueron descendientes de Yuzuki no Kimi, quien arribó del estado coreano de Paekche alrededor del 400 d.C.”.33 El Nihongi identifica al ancestro del líder de la comunidad como Yuzuki.34 También registra que en el año 405 d.C. “el señor de Yuzuki vino de Paekche (…)”.35 “Y ningún clan fue más notable, y más notablemente coreano, que el clan Hata de Kyõto”.36 Aunque geográficamente estaban distribuidos más dispersamente que los Aya, encontrándose asentamientos suyos en diversos lugares al norte de la isla de Kyushu y en el centro y oeste de la isla de Honshu, fue la comunidad que se estableció en la región donde se fundaría la ciudad de Heian-kyõ, la que cobraría principalmente mayor importancia y controlaría al resto.37 Específicamente se asentaron en tierras concedidas por el Tenno en el área ubicada en la futura ciudad, entre el río Kamo y el río Katsura, conocida como Uzumasa. Se encuentra registrado en el Nihongi, “El Emperador Yuryaku quería y favorecía a Sake, señor de Hada, y ordenó que la casa de Hada debería ser reunida y dada al señor Sake de Hada. Entonces este señor (…) presentó como impuesto finas sedas, las cuales fueron

 

30.           Ídem, pág. 138.

31.           Shinsen Shõjiroku (La Nueva Compilación de Apellidos), pág. 279, en ídem, pág. 137. / Shinsen Shõjiroku (La Nueva Compilación de Apellidos), en Smyers, K. A.; “The Fox and the Jewel: Shared and Private Meanings in Contemporary Japanese Inari Worship”, pág. 221.

32.           Gilhooly, R.; “Religious Sites, Relics Indicate Christ Beat Buddha to Japan”, The Japan Times Online, Julio 24 2001. / Kubo, A.; “Israelites Came to Ancient Japan”.

33.           Op. cit., vol III. pág. 111, en op. cit., pág. 137.

34.           Kojiki, pág. 561, en ídem.

35.           Nihongi, vol. I, pág. 261-264, en ídem.

36.           Op. cit., pág. 35.

37.           Op. cit., pág. 137.

apiladas como para llenar la corte. Por consiguiente se le concedió el título de Udzu-masa (en 471)”, que significa apilar, o el que apila. De esta manera el área luego tomaría el nombre de Uzumasa.38 Esto ultimo estaría vinculado con la afirmación de que fue el Tenno Nintoku quien le habría dado a los inmigrantes el nombre de Hata a causa de que “ellos presentaron hilados y sedas como tributo, y cuando el Tenno se puso las ropas ellas era suaves y tibias como la piel”.39 Esto fortalecía la otra posible traducción interpretativa tradicional de Hata en japonés como telas.40 Los Hata hicieron un gran acondicionamiento agrícola del terreno y de las corrientes de agua implementando los conocimientos y técnicas traídos desde continente. Esto esta evidenciado ediliciamente en el dique construido en el río Katsura en el área de Arashiyama.41 Entre las diversas actividades especializadas a las que se dedicaron sus miembros artesanos, se destacaron especialmente aquellos dedicados a la sericultura y a la destilación de sake; esto también tendrá su representación edilicia. Los miembros más importantes de la comunidad también, al igual que los Aya, tuvieron vinculaciones con la corte de Yamato con la cual colaboraron capacitando e instruyendo a sus funcionarios gubernamentales en diversas cuestiones de estado, especialmente sobre contabilidad y finanzas. Tuvieron contactos con el Tenno Yuryaku, como se menciono anteriormente, pero también con el Tenno Kimmei, quien a cambio de sus conocimientos y servicios los benefició ofreciéndoles puestos de importancia en el gobierno. Se encuentra registrado en el Nihongi que cuando Kimmei era joven vio un hombre en su sueño diciéndole que “si vos haces un favorito de un hombre llamado Hata no Ohotsuchi, vos poseerás seguramente el Imperio cuando vos alcances la adultez”. Kimmei encontró a Hata no Ohotsuchi en la región de Yamashiro y así lo hizo servir cerca de su propia persona, y cuando llego al trono, lo nombró para el Tesoro.42 Hacia principios del siglo VII, casi 200 años antes de la fundación de Heian-kyõ, se puede apreciar a partir de la evidencia edilicia que los Hata estaban asentados en la región. En 603 D.C. Hata no Kawakatsu construye el santuario Uzumasa, dedicado al protector familiar, posteriormente conocido como el templo Koryu, que sería el templo budista más antiguo de la futura ciudad Kyõto. Este edificio también testimonia, a parte de la presencia de los Hata, los contactos de estos con las más altas esferas del gobierno. En este se encuentra una imagen del boddhisattva Maitreya (Miroku Bosatsu), que recibió Hata no Kawakatsu como regalo del príncipe Shotoku Taishi.43 Para comienzos del siglo VIII d.C. construyeron otros santuarios, estando algunos de ellos entre las más antiguas edificaciones de la futura Kyõto, y uno, el santuario Inari, entre las más características. Estas evidencian la asociación profunda de los Hata con las creencias tradicionales indígenas, ya que adoptaron a kamis como

38.           Op. cit., pág. 365, en ídem. / “Uzumasa”, Kyõto City Tourism and Culture Information System.

39.           Op. cit., Shinsen Shõjiroku (La Nueva Compilación de Apellidos), pág. 97.

40.           Op. cit., pág. 138.

41.           Chronology of Kyoto”, Op. Cit. / McCullough, W. H.; “The Capital and Its Society”, en “The Cambridge History of Japan, Vol. II Heian Japan”, pág. 97.

42.           Nihongi, vol. II, pág. 36-37, en op. cit., pág. 138.

43.           Boscaro, A., Gatti, F., Raveri, M.; “Rethinking Japan”, pág. 328. / op. cit., “Koryuji”. / op. cit., “From Uzumasa to Tokiwa”. / op. cit. / op. cit., pág. 97.

benefactores de las actividades principales a que se dedicaban. En 701 D.C. Hata no Imikitori construyó el santuario de Matsunõ (Matsunõ Taisha), dedicado al kami protector del sake, en cuya destilación se destacaban.44 Se piensa que el santuario Kaikono Yashiro (Kaikono Yashiro Jinja), dedicado al kami protector de la sericultura, fue construido por ellos.45 En 711 D.C. Hata no Iroko/Irogu/Irokogu construyó el santuario de Inari (Inari Taisha), dedicado a Inari, el kami protector del arroz y la abundancia agrícola (luego también, por extensión, a la prosperidad comercial).46 Probablemente el firme establecimiento de los Hata en la región al momento de la fundación de la ciudad pueda haber sido una de la causas de su selección para la nueva ciudad capital. Hacia mediados de 793 D.C. el Tenno Kammu tenía en consideración a la región de Yamashiro, tras haberla recorrido bajo pretexto de realizar expediciones de caza, como una posibilidad bastante viable para el traslado de la capital. Y cuando los geomantes y planificadores encargados de inspeccionar esta región, bajo Ki no Kosani y Fujiwara no Oguromaro/Otsugu, informaron satisfactoriamente que esta cumplía con los requerimientos del Feng Shui para la relocalización, el Tenno Kammu decide el traslado de la ciudad capital.47 “En 793 (…) el emperador ordenó … (la construcción de) una nueva capital en la aldea de Uda la cual, como Nagaoka-kyõ, estaba en la provincia de Yamashiro, un área que había sido largamente habitada por la familia Hata”.48 Fujiwara no Oguromaro/Otsugu, quien aparte sería el supervisor de la construcción del palacio imperial, estaba relacionado íntimamente con el clan Hata, ya que su mujer pertenecía al mismo.49 Esto podría haber sido un ponderante al momento de evaluar la región, ya que al momento de evaluar la región habría sido un sesgo sobre el proceso de evaluación, cargándole de una mayor preferencia. Los Hata no fueron expropiados y desplazados, y sus edificaciones destruidas sino que fueron considerados y respetados. Incluso existe la sugerencia de que el palacio residencial del Tenno fue localizado en el sitio de la casa de un líder del clan Hata.50 De esta manera sus edificaciones se integrarían a la futura ciudad capital, convirtiéndose con el transcurso del tiempo, en rasgos arquitectónicos esenciales de la misma. Los Hata habrían de participar en la construcción de la ciudad; en la misma trabajaron artesanos coreanos tanto para acondicionar el terreno del emplazamiento como para construir edificaciones, se sustento con el trabajo de los campesinos coreanos, y se financió con capital coreano. “A fines del siglo VIII, el clan Hata proveyó asistencia financiera para la construcción de la nueva ciudad capital de Heian-kyõ”.51

 

 

 

44.           Op. cit., “Matsunoo Taisha”.

45.           Op. cit., “Konoshimanimasu Amaterumitama Jinja”.

46.           Op. cit., pág. 16. / op. cit., “Fushimi Inari Taisha”.

47.           Op. cit. / op. cit., pág. 97, 100.

48.           Abe, T.; en Kodansha Encyclopedia of Japan, vol III. pág. 121, en idem, pág. 137.

49.           Ídem, pág. 98, 100.

50.           Op. cit., pág. 98.

51.           Op. cit., pág. 137.

            Como se puede apreciar, en función de la información presentada, la ciudad de Heian-kyõ experimento en sus orígenes la ingerencia de elementos continentales, sean provenientes de China, sean provenientes de Corea, participando los mismos en su misma construcción. Mucho se perdió en el desarrollo histórico posterior hacia la actual Kyõto. No obstante quedaría por estudiar si estos siguen presentes, sea materialmente, sea sutilmente, incidiendo en la urbanidad material de la ciudad, o la concepción urbana que mantiene su población residente. En este trabajo se presto especial atención a la influencia de estos elementos foráneos, presentando al pasar y superficialmente los elementos nativos. No obstante estos también tuvieron su ingerencia, e interactividad con los foráneos. Las concepciones nativas del ambiente y la naturaleza, y su relación con los kamis, el pensamiento respecto a la muerte y la corrupción, la cuestión de la legitimación política por una genealogía divina y no por el mandato celestial, una análisis más profundo y la influencia de las distintas ciudades capitales entre si, son estas algunas de las cuestiones apenas mencionadas en este trabajo que por cuestiones de extensión no lograron tratarse que merecen ser analizadas para una mejor comprensión de la historia de las capitales en Japón, especialmente en el caso de Kyõto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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