Nélida E. Boulgourdjian (Dra. en Historia, de EHESS)

Institución: Facultad de Filosofía y Letras (UBA)

Cátedra Libre de Estudios armenios

e-mail: catedraestudiosarmenios@yahoo.com.ar

 

La red asociativa armenia en Buenos Aires a partir de la inmigración masiva de principios del siglo XX. Una mirada en espejo con la red asociativa armenia de París [1]

 

 

La presente investigación se centra en las asociaciones armenias, establecidas en Buenos Aires a partir de la inmigración masiva de principios del siglo XX, observadas desde un enfoque microsocial en una perspectiva histórica de largo duración. Así, procuramos captar y problematizar la constitución de esas asociaciones, en su origen y evolución, los factores del entorno social y endógenos que las condicionaron. Procuraremos también caracterizar las orientaciones, objetivos, formas organizativas y comprender la naturaleza y significación de las prácticas que desarrollaron. En suma, trataremos de identificar en su evolución continuidades y rupturas e interpretar las tensiones y desafíos con los que los inmigrantes se confrontaron.

En los estudios pioneros sobre la red asociativa de los migrantes analizadas por Gino Germani para el caso argentino, esas asociaciones eran percibidas como estructuras facilitadoras de la integración. El autor sostenía que las asociaciones, a medida que transcurría el tiempo de residencia, tuvieron la función de “intermediarias entre los grupos inmigrantes y la sociedad nacional. En ese sentido, favorecieron sin duda su integración a la vida del país, aun cuando pudieran mantener en vigencia tradiciones culturales de los países –a menudo de las regiones- de origen”. [2]

El gran aporte innovativo en el estudio de las asociaciones de los inmigrantes fue el del historiador americano, Samuel Baily quien, a partir del análisis de las sociedades mutuales italianas de Buenos Aires, trató de demostrar que en tanto dichas mutuales fueron mucho más fuertes y estables que las de los Estados Unidos, cumplieron con el rol de evitar la asimilación, favoreciendo la construcción de una comunidad en Buenos Aires y la preservación de la identidad cultural de los italianos. “Este proceso a su vez creo –dice el autor- una barrera a la absorción cultural de los inmigrantes”. [3]

A partir de estos enfoques generales que incidieron en la formulación de nuestros interrogantes sobre las asociaciones armenias, proponemos una aproximación a la red asociativa como dimensión de la pertenencia de un grupo en tanto remite a una sociabilidad de tipo comunitario alrededor de un proyecto colectivo. [4] El interés en las asociaciones  –referente empírico de nuestra investigación - radica en que el análisis de la misma puede constituirse en un lugar privilegiado para detectar las expresiones culturales y la producción de una  simbología de la pertenencia y, al mismo tiempo, como espacios de discusión de perspectivas y cosmovisiones diversas sobre la resocialización y adaptación del grupo estudiado al nuevo país.

Teniendo en cuenta la heterogeneidad de las asociaciones según los momentos históricos, se analiza la historia institucional armenia en Buenos Aires, por momentos (de gestación, de maduración y de decadencia) con el objeto de determinar dónde está puesto el centro de gravedad o prodeminancia en cada uno de ellos ¿lo político, lo asistencial, lo mutual o cultural?

Este estudio adopta, en su aproximación a la historia de la red asociativa armenia, una postura ecléctica que se inspira en distintas tradiciones teóricas. Parte de un análisis empírico fundado en lo que es específico de la investigación histórica: el trabajo de archivos. [5] Toma, a la vez, de las ciencias sociales otros métodos de recolección e interpretación de la información concerniente al mundo social. Asimismo, combina e intenta integrar los métodos cuantitativos (censos, listado de socios de instituciones) y cualitativas (estatutos, actas de las asociaciones, memorias, prensa escrita, entrevistas) con el objeto de explicar la permanencia o continuidad de las instituciones en el tiempo, así como la percepción y participación de los propios miembros y la acción del Estado en la vida asociativa de los inmigrantes.

 

Interrogantes y problemas

 

Una investigación en profundidad llevada a cabo en archivos franceses abrieron otras perspectivas de análisis sobre las asociaciones armenias permitiendo detectar que en París, además de las asociaciones tradicionales (como expresión del sentimiento patriótico y como ámbitos de sociabilidad y de preservación sel recuerdo de la tierra mítica), existían otras cuyo objeto declarado era facilitar la integración a la sociedad francesa. [6] Estas asociaciones eran de diverso tipo como políticas, profesionales, gremiales que hemos llamado asociaciones “intermediarias” o de intermediación.

En cambio, en la Argentina, observamos que fueron creadas filiales de las asociaciones armenias -benéficas, culturales y políticas-, originadas algunas en el Imperio otomano,  con ausencia de las asociaciones “intermediarias” tal como las hallamos en Francia. A lo largo de la tesis doctoral ya citada demostramos que el Estado argentino, de acuerdo con el mito civilizador del inmigrante, como pieza fundamental en el poblamiento del país, era más permisivo en lo concerniente a la recepción de los inmigrantes mientras que el Estado francés, interesado en cierto tipo de inmigrantes - trabajador inmigrante- que cubrieran los trabajos rechazados por los nacionales, creó los mecanismos para controlar más que el ingreso, la vida cotidiana de los inmigrantes. Esta situación incidió en la creación de una diversidad de asociaciones: más ligadas a la tradición asociativa armenia en el caso de Buenos Aires, y en París, fueron fundadas, además, otro tipo de asociaciones cuyo objetivo explícito era la integración a la sociedad francesa.

En esta ponencia nuestro objeto no es comparar la formación de la red asociativa en ambas ciudades –ejercicio realizado en la tesis doctoral- sino que tomamos el caso de París por su particularidad, funcionando como un “espejo para poder repensar la propia historia”. [7]

 
Una revisión bibliográfica

La vida asociativa de los armenios en la diáspora fue muy activa; sin embargo, los trabajos a ella consagrados son escasos o se presentan, en general, como parte de la historia migratoria. Consideramos pertinente centrar nuestro estudio en la red asociativa armenia por tratarse de  un campo problemático que ha despertado un interés parcial en los historiadores, no así entre los propios inmigrantes que, desde el momento en que se instalaron en los nuevos lugares, crearon sus asociaciones, las que se constituyeron en espacios abiertos a la sociabilidad.

Los trabajos pioneros del historiador americano Samuel Baily –ya citado- sobre las sociedades de ayuda mutua de los italianos en la Argentina así como los de Fernando Devoto ampliaron los posibles abordajes del tema  y las  metodologías propuestas por ambos fueron adoptadas por los historiadores de grupos migratorios que los sucedieron, la mayoría se consagró al periodo que se extiende de fines del siglo XIX a las primeras décadas del siglo XX; pocos son los trabajos que se centraron en el período de entre guerras.

En esta sección citaremos algunos autores que han orientado la construcción del objeto de estudio. Cito en primer término el trabajo de Martine Barthélemy [8] , de suma utilidad para conocer la problemática de las asociaciones en un ámbito más amplio del de las asociaciones de migrantes. El estudio de Barthélemy se centra en el fenómeno asociativo como dimensión de la participación, en tanto proceso voluntario de movilización de los individuos en un grupo constituido, más o menos durable que interviene en la esfera pública. [9] También fue para nosotros sugestiva la cuestión planteada por Barthélemy sobre las asociaciones como prolongación de los poderes institucionales, sobre todo el Estado, que se inscriben en una estrategia de control social. [10]

Con referencia a las asociaciones de inmigrantes en particular, el historiador americano  Sam Baily [11] destaca el rol de las asociaciones como facilitadoras de las relaciones sociales, evitando a la vez la asimilación de los inmigrantes italianos y  favoreciendo la construcción de una comunidad en Buenos Aires.

El historiador Devoto avanza en una cuestión diferente en el sentido de que las sociedades mutuales podrían ser analizadas como ámbitos ya no de construcción de identidades nacionales sino  como lugares de sociabilidad política o cultural a través de las cuales se transmiten determinados valores y prácticas de comportamiento. [12]

Una cuestión que se relaciona con la dimámica interna de las asociaciones, la del liderazgo étnico, fue analizada por el historiador americano J. Higham y luego retomada por algunos estudios consagrados a grupos migratorios en la Argentina.

En su estudio, este autor [13] incitaba a los historiadores a cambiar la perspectiva dominante y a observar a los líderes de los grupos étnicos como imágenes externas o visibles de las asociaciones. Un grupo étnico se evanece, según a medida que se agranda la distancia con respecto al centro. En consecuencia, son los líderes los que tienen la responsabilidad de focalizar la conciencia del grupo y de hacer su identidad. Los líderes crean las estructuras comunitarias y producen sus expresiones simbólicas. [14]

De la vasta historiografía francesa sobre procesos migratorios citamos algunos autores que han inspirado nuestras interrogaciones y perspectivas, como la historiadora Nancy L: Green quien señala que las asociaciones constituyen una fuente valiosa para analizar la instalación de los inmigrantes pues ellos crean todo tipo de sociedades de beneficencia como “un medio de conservar un vínculo con su pasado y tejer una red de solidaridad”. Según esta autora las instituciones de inmigrantes “proveen servicios que les permiten integrarse e informarse sobre los usos y costumbres.” [15]

M. A. Hily y M. Poinard, en un estudio sobre las asociaciones portuguesas en Francia señalan las diferentes funciones de las asociaciones y el sentido de las mismas; afirman que la creación de estructuras colectivas en el país de inmigración pueden ser consideradas como una prolongación de los cuadros tradicionales de sociabilidad “aldeana”. Así, las redes clásicas (familiares, “aldeanas”) juegan un rol mayor no sólo en el momento de la partida sino también cuando se crean las asociaciones. [16]

Las asociaciones –agregan los autores- no constituyen el espacio exclusivo de las expresiones de la identidad; ellas también pueden ser vistas como espacios de sociabilidad política que ayudan a la inserción en la sociedad moderna y a la vez, la protegen contra ella o como espacios específicos de la producción simbólica de la pertenencia. [17]

En resumen, el estudio de Hily y Poinard se centra en la vida asociativa como expresión de la “identidad-pertenencia” [18] pero a la vez como estructuras colectivas prolongan las organizaciones tradicionales de sociabilidad  de la comunidad “aldeana”.

Con respecto a las asociaciones armenias, la antropóloga francesa Martine Hovanessian sostiene que el carácter definitivo de la inmigración armenia a Francia luego del Genocidio de 1915 ha determinado la construcción de conductas sociales singulares para mantener la antigua cohesión. Desde el comienzo de la inmigración, la autora observa una tentativa de reproducción de las estructuras comunitarias del “país” de origen. Según esta autora, las asociaciones que comenzaron siendo una continuación de las estructuras de sus lugares de origen pasaron a ser luego espacios de “resistencia a la aculturación”. [19]

En su importante investigación sobre la comunidad armenia de Issy-les-Moulineaux, Hovannesian destaca la importancia de la iglesia apostólica armenia que, desde su inauguración puso su impronta en la vida comunitaria pues “hay una vida ‘alrededor’ de la iglesia”, según un entrevistado. [20]

El historiador francés G. Noiriel sostiene que en el caso armenio, las asociaciones tuvieron un peso de lo político importante  puesto que su verdadero objetivo fue “la conquista o reconquista del Estado nacional”, luego del Genocidio. [21] Noiriel señala que la presión que el Estado francés ejerció bajo la ley 1901 sobre las asociaciones de inmigrantes incidió en la adaptación de los objetivos declarados a sus exigencias, por el temor a la prohibición de funcionar libremente [22] o, incluso, en el ocultamiento de los verdaderos objetivos. [23]

En síntesis, los autores comentados en esta sección proponen un acercamiento a las asociaciones no como espacios cerrados sino como estructuras dinámicas cambiantes teniendo en cuenta los momentos en que fueron creadas. Las ideas desarrolladas por estos autores sobre la red asociativa de los migrantes (como espacios de sociabilidad, como dimensiones de la pertenencia, como espacios de “resistencia a la aculturación” y, a la vez, con una fuerte presencia de lo político que se oculta detrás de los objetivos filantrópicos o culturales) han orientado nuestros interrogantes y la formulación de los problemas.

 

 

El Genocidio como ruptura de las estructuras comunitarias y la emigración.

La llegada a Buenos Aires.

 

El Genocidio, hecho traumático en la vida de los armenios, significó un profundo cambio para los que habitaban en el Imperio otomano; para algunos fue el camino hacia la muerte y para otros, los sobrevivientes, significó el desarraigo y la reconstrucción de sus vidas en otros latitudes. El proceso de dispersión que trajo aparejado fue definido como “Gran Diaspora”, [24] para diferenciarla de la anterior anterior, de ricos comerciantes, intelectuales y políticos; dicho proceso dio origen a las diversas comunidades armenias de Europa y de las Américas. Este hecho también incidió en la vida comunitaria puesto que la convicción de que la emigración era definitiva los indujo a crear estructuras comunitarias más estables.

En su viaje a la Argentina los armenios emprendían el camino generalmente desde Beirut hasta algunos de los puertos autorizados por el gobierno argentino en Europa (en 1923, año cuyo saldo migratorio fue el más elevado de la década, los puertos de embarque más frecuentados eran Cherburgo, Marsella, Liverpool, Nápoles o Trieste) para embarcarse en los transatlánticos que los conduciría a Buenos Aires.. [25]

De acuerdo con una investigación realizad en la Lista de Pasajeros de la Dirección de Migraciones de la Argentina, el flujo migratorio se incrementó en 1909 y creció hasta poco antes de la Primera guerra mundial, cuando las dificultades en el transporte de ultramar determinaron su disminución. La década de 1920 fue la de mayor afluencia, especialmente luego del Tratado de Lausana cuando ya las esperanzas de una solución a la llamada “cuestión armenia” se  habían diluido.

La inmigración armenia siguió la tendencia general del flujo migratorio en la Argentina: se orientó en mayor medida hacia las ciudades que hacia el campo y fue la ciudad de Buenos Aires, la capital, la que atrajo un mayor número de armenios.

Lo difícil, sin embargo, es determinar su número, dada la falta de estadísticas. [26] Las fuentes argentinas no desagregan los armenios de los otros grupos migratorios provenientes del Imperio otomano, como sirios y libaneses. En las Memorias de la Dirección de Migraciones, hasta 1920 no están diferenciados de los otomanos y de los turcos; en el censo municipal de 1914 no figuran los armenios, quienes se pierden entre los de nacionalidad turca u otras. Para subsanar al menos en parte esta distorsión y con el objeto de conocer el número de los ingresados así como los flujos migratorios hemos consultado las Listas de Pasajeros entre 1898 y 1923 inclusive. A pesar de sus limitaciones por los errores al confeccionarlas y por indicar solamente el ingreso y no el saldo migratorio, esta fuente [27] es muy valiosa dado que permite registrar a los armenios que entraron con otras nacionalidades. En lo concerniente a las memorias de la Dirección de Migraciones se observa que la incidencia de los armenios en el total de ingresados fue muy pequeña ; entre 1923 y 1927 no llegaban al 1%. [28]

Las fuentes comunitarias armenias aportan algunos datos. El historiador Ashod Arzruní publicó en 1943 un anuario según el cual en 1909 había en Buenos Aires unos 200 armenios y, en 1916, luego de descontar los 800 que habían partido a los Estados Unidos y los 150 voluntarios que se unieron a la Legión de Oriente, eran unos mil. Hacia 1943 serían según la misma fuente 19.000. [29]

Otra fuente es la Memoria y Balance de la Insritución Administrativa de la Iglesia Armenia (IAIA), según la cual y, de acuerdo con el censo encarado por la institución, cuyos cuestionarios son inhallables,  habían 9400 armenios en Buenos Aires. [30]

En un relevamiento realizado por un particular en 1940, en las localidades del Gran Buenos Aires y en la Capital Federal (en la Capital Federal censó solamente  el barrio de Villa Devoto, alejado del centro neurálgico de la comunidad, que en el período de referencia contaba con un bajo número de armenios) se estimaba que sumaban 3700 y 15000 armenios respectivamente. [31]

Con respecto a las fuentes argentinas, según un relevamiento realizado a partir de las Listas de Pasajeros, entre 1900 y 1923 ingresaron 2221 armenios. Si bien esta fuente refleja los que ingresaron mas no el saldo migratorio, inferimos que el número de los que regresaron en el período posterior a la Primera guerra sería negativo, dada su condición de apartidas y cuyos documentos tenían la inscripción “sin retorno posible”. [32]

El Censo Municipal de 1936 indica que habían 3054 armenios en la ciudad de Buenos Aires; evidentemente se contabilizaba sólo a aquellos que tenían nacionalidad armenia. [33]

Las fuentes existentes para responder a este tema son incompletas pero permiten tener una idea aproximada de las dimensiones de la “comunidad armenia” en el período estudiado.

 

 

 

 

Primera etapa: gestación y emergencia de las asociaciones armenias en Buenos Aires. Las asociaciones “de facto” (1900-1922)

 

En la etapa de gestación prevaleció la sociabilidad en espacios informales (cafés o restaurants) que funcionaban a la vez como lugar de reunión. [34] Los recién llegados se acercaban a estos lugares para obtener noticias de sus familiares (actuaba como dirección postal) y de su tierruño así como para informarse de las posibilidades laborales. [35]

Entre las asociaciones orientadas al campo social (salud, educación y beneficencia) que llamamos de gestión o parapúblicas, se creó la Sociedad de Beneficencia de los Armenios de la Argentina (1911, Parekorzagán Enguerutiun Aryantiní Haiotz), [36] la primera asociación en Buenos Aires  cuyas actas se conservan. En 1913 se denominó como se la conoce actualmente, Unión General Armenia de Beneficencia (UGAB) y se integró a la asociación mundial. [37] Si bien esta asociación era benéfica, se proponía fomentar la sociabilidad y la preservación cultural sin descuidar el vínculo con Armenia. La asignación de fondos destinados a la ayuda de los necesitados en carácter de préstamo, y a los huérfanos de Armenia era otra de sus funciones. [38] Los domingos se organizaban conferencias y se leían diarios provenientes del Medio Oriente (lugar donde se habían establecido parte de los sobrevivientes de las masacres de 1915), con el objeto de mantener vigente el vínculo con la Madre Patria. Para integrarse exitosamente a la sociedad argentina y visto el rechazo de la condición de obrero, [39] se organizaban cursos de idioma castellano.

            Los partidos políticos armenios habían sido fundados a fines del siglo XIX –algunos en el Imperio otomano y otros, en Europa- con objetivos que iban desde el reclamo de autonomía territorial a la solicitud de reformas civiles. Estos partidos se instalaron en la diáspora, actuando como estructuras de sociabilidad y de construcción de una identidad nacional pero no como partidos políticos propiamente dichos (obtuvieron la personería jurídica tardíamente, en la década de 1950). Prohibidos en Turquía y en Armenia soviética, se reorganizaron en la diáspora bajo distintas formas ocultando sus objetivos políticos, para evitar las persecuciones de que eran objeto las agrupaciones políticas extranjeras (nos referimos en particular al caso argentino y francés).

En lo concerniente a la organización de los partidos políticos armenios en Buenos Aires, sus simpatizants iniciaron informalmente sus actividades en la etapa de gestación pero su organización como “asociación cultural” –figura jurídica por la cual obtuvieron la personería jurídica- es posterior. Por tratarse de partidos políticos extranjeros no tenían la libertad de actuar como tales, a diferencia de las asociaciones religiosas o benéficas. Así, en la Argentina como en el resto de la diáspora, los datos existentes de la etapa inicial son aislados por el esfuerzo de estas agrupaciones políticas por mantener en secreto sus actividades para evitar ser vigilados; aún menor es la posibilidad de consultar sus actas puesto que son secretas.

Los primeros indicios de organización coinciden con la primera oleada migratoria a Buenos Aires; algunos se organizaron ya como agrupaciones políticas mientras que otros participaron en forma personal en la fundación de asociaciones benéficas, religiosas y sociales. A comienzos de la década de 1910, los simpatizantes de la Federación Revolucionaria Armenia (FRA) formaron las primeras agrupaciones que se unieron al cuerpo partidario de Comité de Medio Oriente. A partir de 1921 con la llegada de nuevos inmigrantes, se fortaleció la agrupación  y en 1925 se inició la publicación de un pequeño diario “Voz de protesta” (Pogokí Tzain) hasta que en 1932 se creó “Armenia” que continúa hasta la actualidad. [40]

En tanto, simpatizantes de la Organización Demócrata Liberal (Partido Ramgavar) participaron en la fundación de la Unión General Armenia de Beneficencia [41] así como del Centro Colonial Armenio y de la Iglesia Aspostólica Armenia. Finalmente, los simpatizantes del Partido Social Demócrata Hentchakian actuaron desde la década de 1910 en la incipiente vida comunitaria. Con la sovietización de Armenia, el partido Hentchakian consideró que parte de sus objetivos se habían cumplido, situación que motivó la dispersión de sus seguidores. La falta de local propio, adquirido recién en la década de 1970 y la transformación ideológica en la diáspora –aburguesamiento de sectores originariamente populares-  hizo el resto. [42]

En síntesis, las tres facciones políticas armenias trasladaron sus divisiones a la diáspora. No se organizaron formalmente en la etapa inicial sino mediante pequeñas agrupaciones de hecho que fueron ganando adeptos con el tiempo. Sus simpatizantes intervinieron en la creación de otras asociaciones -escuelas, iglesia o sociedades benéficas-, indicando una identificación institucional múltiple.

            En la etapa de gestación se fundaron las “sociedades regionales” o “compatrióticas”, en tanto espacios de recreación de la memoria del “país” de origen. El inmigrante recién llegado a la Argentina tendía a reunirse con sus “compatriotas”, originarios del mismo pueblo, provincia o ciudad de la región Cilicia (Turquía) en asociaciones donde se recordaba la memoria colectiva anterior al genocidio. [43] Sus fines específicos variaron según las épocas; las que surgieron con anterioridad a 1914, como las creadas en los Estados Unidos por los trabajadores, tenían la finalidad de ayudar a sus ciudades de origen. A partir del Genocidio de 1915, la ayuda se orientó a los huérfanos y a la búsqueda de familiares desaparecidos. [44]   

Teniendo en cuenta que su función específica era la protección de los inmigrantes y de los que habían quedado en su patria, en la Argentina como en el resto de la diáspora, su época de esplendor se extendió de 1920 a 1930, momento en que se produjo el mayor flujo migratorio. En Buenos Aires, en general tenían objetivos similares: atender a las necesidades primarias de los inmigrantes y preservar las tradiciones mediante la recreación del recuerdo y de las costumbres de su terruño. Cada asociación regional tenía su fecha de recordación que convocaba a sus asociados y era una oportunidad para atraer a los dispersos.

Probablemente, la primera asociación regional de la etapa inicial en Buenos Aires fue la Unión Compatriótica de Hadjin, creada en 1915. Tenía por objeto la asistencia de los compatriotas perseguidos, el rescate de los sobrevivientes de la “trágica marcha al desierto” y facilitar su emigración a la Argentina. [45] La asociación creada en 1915, funcionó como “de hecho” hasta la década de 1950 en que se adquirió un local como sede propia y se tramitó la personería jurídica.

En síntesis, en la década de 1910, con anterioridad a la emigración definitiva se crearon algunas asociaciones de carácter benéfico, cultural, regional (“uniones compatrióticas”) y pequeños agrupaciones de simpatizantes de los partidos políticos armenios. El rol hegemónico que la Iglesia apostólica ocupó en la etapa pre migratoria se trasladó a la diáspora, por su misión de cubrir no sólo las necesidades religiosas de los inmigrantes sino también las necesidades primarias.

 

El rol de la Iglesia Apostólica Armenia en el Imperio otomano: el sistema de millet

La Iglesia Apostólica Armenia ocupó un lugar central en la vida comunitaria por su carga simbólica y por su rol cohesivo en la dispersión [46] , por encima de las diferencias políticas de sus fieles. La Iglesia armenia en diáspora y la red asociativa (educativas, benéficas, etc.) perpetuaron el modelo de funcionamiento del millet (nación) [47] del Imperio otomano, con el objeto de preservar la “armenidad” (haiabahbanoum), mediante la transmisión de la lengua, la cultura y la memoria. [48]

Si bien no todos los armenios pertenecen a esta iglesia, sus fieles son mayoritarios, en tanto que los seguidores de la Iglesia católica armenia romana y  la evangélica son minoritarios. [49] La Iglesia apostólica armenia fue reconocida como una Iglesia “nacional”, es decir, de y para los armenios, que favoreció su permanencia durante siglos, en ausencia de un poder estatal. A nivel interno, sus fieles le reconocieron su rol de liderazgo y, a nivel externo, como la representación del colectivo armenio. Así, la carga de espiritualidad prevaleciente en otras iglesias, se diluye por la connotación política que la Iglesia Apostólica Armenia ha tenido a lo largo de los siglos. Se habla, así de una iglesia “nacional” cuyo peso político superó en ocasiones la función religiosa.

 Para entender el peso simbólico de la Iglesia armenia en el imaginario colectivo nos remontamos al Imperio otomano donde las minorías estaban agrupadas en entidades llamadas millet, bajo la dirección del patriarca armenio de Constantinopla, quien era a su vez el que la representaba ante el sultán. La Iglesia armenia asumió diversas responsabilidades luego de la cristianización del Estado armenio a comienzos del siglo IV que fueron comunes a todas las iglesias cristianas. A su carácter de líder espiritual el Patriarca armenio sumó su acción en la esfera política como representante del pueblo armenio en los concilios de estado. Entonces, la iglesia mantuvo una responsabilidad compartida entre las esferas política y religiosa. [50]

Con el establecimiento del Patriarcado armenio de Constantinopla en el Imperio otomano en 1461, [51]   la Iglesia se convirtió en la institución más influyente -de hecho y de derecho-, con la responsabilidad de proteger a la “nación armenia”. Pero la entidad que institucionalizó su existencia como minoría nacional fue el sistema de millet, instaurado en el siglo XIX. Se entendía como tal a la organización de pueblos conquistados según comunidades religiosas y no de grupos étnicos cuyos antecedentes deben buscarse en el esquema aplicado por los árabes en el Medio Oriente. Este sistema de millet que contribuyó a fortalecer el rol político de las minorías, se aplicó también a las judías, griegas y armenias del Imperio otomano. [52]

Ahora bien, el millet reunía a los pueblos según su religión pero también cumplía las veces de una comunidad nacional dentro del imperio otomano pues tenía sus propias instituciones, iglesias, escuelas, hospitales, asociaciones benéficas; contaba además con un tribunal para resolver ciertos conflictos entre los integrantes del grupo. La autoridad reconocida por el sultán era el patriarca armenio de Constantinopla, quien fue tomando cada vez más fuerza, puesto que no sólo tuvo un rol específicamente religioso sino que sumó además el de líder político de la totalidad de la población armenia del Imperio. [53]   Compartió poder y privilegios con los amiras, [54] la elite financiera que sostenía las obras de caridad y la educación.

En síntesis, el sistema de millet, que agrupaba a los armenios de la Iglesia Apostólica Armenia, reconocida como entidad político-religiosa ante el sultán, y cuyo liderazgo era ejercido por el Patriarca, instaló entre los armenios la idea de nación unida a la iglesia. Por este sistema, la Iglesia Apostólica armenia sumaría a su rol misional un rol político. Retenemos, finalmente, algunas cuestiones relevantes en la creación de la Iglesia armenia en Buenos Aires: a) la intervención de los laicos en la esfera religiosa, legitimada en el Imperio otomano y en la diáspora por los estatutos institucionales; b) la representación del Patriarca como figura visible en el marco de esa entidad político-religiosa o millet, ante el sultán que en la diáspora sería asumida por la Iglesia Aspotólica Armenia; c) la idea de “iglesia nacional” la que sumaría a su misión religiosa el rol de mediadora en la preservación cultural.

 

La Iglesia Apostólica Armenia en Buenos Aires

 

La Iglesia Apostólica armenia sumó a sus objetivos específicos -la satisfacción de las necesidades espirituales de los inmigrantes- otros, propios del destierro definitivo como la atención de sus necesidades primarias. Desde 1912 existen referencias a la formación de entidades cuyo objeto era la fundación de la iglesia. Una de ellas fue la entidad llamada “Yegueguetzasiratz Enguerutiun” (una traducción posible sería “Sociedad Piadosa” o “Amigos de la Iglesia”). [55]

Otra de las entidades identificadas como antecesoras de la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia (IAIA), la Unión Nacional Armenia (UNA), creada en 1918 en Buenos Aires, tuvo como objeto la centralización de la actividad comunitaria, al igual que en otros puntos de la diáspora. [56] La “Unión nacional” se inspiró en el consejo de laicos del Imperio otomano que desde 1860 participó en la dirección de la Iglesia Apostólica. La presencia de laicos fortaleció la idea del rol nacional de esta iglesia paralelamente a su rol espiritual. [57]

Durante un tiempola UNA de Buenos Aires estuvo inactiva por enfrentamientos cuyos motivos no se aclaran. La “unión nacional” propuesta por algunos no se logró; las negociaciones para crear una entidad supra institucional que reuniera a todos los sectores no contó con el éxito esperado dado que dos de los partidos políticos armenios (la FRA y el partido Hentchakian) no enviaron sus representantes. Se iniciaba la lucha por el liderzago comunitario que se extendió a lo largo del período.

Si bien la UNA no logró representar a todas las facciones políticas, funcionó como un verdadero consulado, otorgando certificados y demás documentos oficiales a los inmigrantes; [58] los documentos provistos por ella eran legalizados por la Embajada Francesa y aceptados como válidos por las autoridades argentinas para la gestión de las cédulas de identidad. [59]

Entre 1918 y 1922 la  colectividad armenia se mantuvo en la incertidumbre y añorante de la Madre Patria; algunos, incluso, pensaban en el regreso. Sin embargo, el Tratado de Lausana  (1923) que ignoró los reclamos territoriales armenios diluyó las esperanzas del retorno; comenzaron, entonces, a organizarse de manera definitiva "con el propósito de mantenerse armenios en el crisol de América." [60]

            En conclusión, en la etapa de gestación, las redes informales así como las asociaciones “de hecho”, con objetivos proclamados pero no oficializados, tenían fines benéficos, culturales, religiosos que remitían a la necesidad de adaptarse al país receptor, pero al mismo tiempo, evitar la asimilación mediante la rememoración de la historia pasada. Primaron las asociaciones religiosas y políticas así como las benéficas, que  se afianzaron y se formalizaron en la siguiente etapa.

 

 

Segunda etapa: de maduración y expansión (1922-1940)

            En esta etapa, la más extendida en el tiempo y productiva en lo cuantativo y cualitativo, se crearon las principales asociaciones como el Centro colonial armenio, la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia, la red escolar. Los partidos políticos, en tanto, actuaron intensamente en la vida comunitaria en su expresión informal.

 

 El Centro Colonial Armenio

            Los intentos de la etapa de gestación por llegar a un acuerdo comunitario para la formación de una entidad supra institucional fueron profundizados en esta etapa. En 1922 con el objeto de organizarse alrededor de las ideas de unidad, Madre Patria y "para vivir como armenios en un país extranjero" (extranjero: odar), se propuso la creación de un Centro en el que todos los sectores estuvieran representados, cuyos objetivos serían la preservación cultural y la ayuda económica. El Centro Colonial armenio fue considerado como el núcleo o antecedente de la que sería la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia (IAIA). En otro esfuerzo por lograr el liderazgo del colectivo armenio, sus fundadores aspiraban a que este Centro lo representara, luego del fracasado intento de la UNA. [61] Se organizó la provisión de servicios de salud -atención médica, suministro de medicamentos y  camas en los hospitales-, servicio jurídico, bolsa trabajo, etc. En 1922 se abrió oficialmente el Centro Colonial Armenio. La creación de esta asociación cambió el esquema hasta entonces vigente porque se definió un lugar como centro de todos los armenios, con funciones que sin proponérselo, facilitarían la integración (enseñanza del castellano con miras a la obtención de trabajo; servicios) y al mismo tiempo contribuirían a la preservación cultural (red escolar, misa dominical, representaciones teatrales, conferencias, etc.). [62]

            Desde entonces, la actividad se orientó a la ayuda de los que habían llegado recientemente, quienes ya advertían que el retorno era impensable. Los nuevos contingentes, arribados como consecuencia de los sucesos de la ciudad de Esmirna [63] fortaleció esa idea. El Centro Colonial Armenio atendió sus necesidades primarias básicas [64] y desarrolló una diversidad de actividades para facilitar su adaptación. La actividad institucional giró en torno de los servicios religiosos [65] (ceremonias de bautismo, etc.), las actividades culturales (conferencias, representaciones artísticas); las actividades educativas (creación de un Consejo Escolar) [66] ;  las actividades benéficas: formación de un Comité de Socorros mutuos compuesto por laicos y religiosos. [67]

Algunos líderes comunitarios insistían en la necesidad de contar con un único cuerpo representativo frente a la sociedad argentina. A pesar de sus esfuerzos, la ansiada unidad no fue posible tal como la había diseñado [68] pues no prosperó su proyecto de Centro Colonial Armenio como entidad supra institucional o federación de asociaciones.

 

El asociacionismo armenio en etapa madurativa

a) Asociaciones benéficas y educativas.

Diferentes asociaciones o subcomiones se ocuparon de la tarea benéfica. La UGAB, entidad internacional de vasta actuación en esa esfera así como en la educación, continuó con su tarea de la ayuda a Armenia y de los necesitados locales. La Iglesia Apostólica Armenia lo hizo a través de subcomisiones, Comisión de Ayuda a los Pobres, bajo la dirección de un cura, la Comisión de Damas que se ocupaba también de la beneficencia y, sobre todo, de la manutención del Hogar para Tuberculosos, de La Calera (provincia de Córdoba), donado por la benefactora, Gula Aznavorian. Dado que el problema de los enfermos de tuberculosis interesaba a toda la colectividad, colaboraron otras asociaciones armenias, superando sus diferencias. [69]

La Cruz Roja Armenia (conocida como Garmir Jach), fundada por iniciativa de miembros masculinos de la FRA en 1933 y vinculada a su diario Armenia, fue filial de la creada en los Estados Unidos, Hai Oknutian Miutiun (Sociedad armenia de ayuda, en 1910). La de Buenos Aires contó con filiales en otros países de Sud América y ramas locales en los diferentes barrios de la capital argentina. Se constituyó como asociación civil en 1986 (personería jurídica en 1988) bajo la denominación de Sociedad Armenia de Beneficencia para la América del Sur.

De acuerdo con sus estatutos, se trata de una organización humanitaria autónoma y no gubernamental, cuyo objeto es “conservar la identidad cultural de la armenidad” y sus objetivos son la ayuda social, educativa y filantrópica del pueblo armenio, a los necesitados en época de guerra o ante catástrofes naturales, colaborar en este sentido con las distintas comunidades de la diáspora; otro aspecto es el interés de la institución en la enseñanza de la lengua armenia y por ende en la educación y la difusión de la cultura armenia. Sus alcances son vastos, desde la beneficencia, la educación y la preservación cultural.

            Estas asociaciones benéficas o comisiones que actuaban dentro de otras, orientaban la beneficencia a todo el colectivo armenio, pero también es cierto que cada una de ellas, a excepción de la comisión benéfica de la Iglesia, respondía a una fracción políticas distinta,  hecho que determinaba el destino de la ayuda cuando se trataba de Armenia o de las comunidades de la diáspora así como variaba el público que se acercaba a solicitar ayuda. 

 

Las escuelas “idiomáticas o de religión” armenias

 

            El lugar privilegiado que la escuela ocupó en la formación de la nacionalidad en la Argentina desde la segunda mitad del siglo XIX se profundizó en la primera mitad del siglo XX cuando las escuelas o academias armenias estaban en pleno funcionamiento. La organización del sistema nacional de educación primaria con la creación del Consejo Nacional de Educación (CNE, 1881) y la sanción de la ley 1420 de educación común (1884) estableció la obligatoriedad de la asistencia a la escuela e implicó un marcado predominio del Estado en la educación de los niños.

Las escuelas de comunidades, como las italianas creadas en el siglo XIX, no contaron con la aceptación general como hasta entonces, por fomentar lazos de pertenencia a otra patria de niños nacidos en la Argentina. Sarmiento introdujo cambios en la escuela pública que, a partir de entonces, sería depositaria de los valores culturales de la nacionalidad. [70]

  La Argentina abrió sus puertas a la inmigración constituyéndose la escuela pública en un factor de homogeneización de los diversos grupos migratorios. Pero también se les permitió la fundación de escuelas privadas para difundir su cultura.

Dado que, para la elite dirigente, la escuela argentina debía cumplir con su rol de formación de la nacionalidad, era necesario controlar los contenidos impartidos en las escuelas “complementarias” de la educación oficial. Se creó así en la década de 1880 un sistema de inspectores para supervisar al funcionamiento de la red escolar, control que se efectivizaría a fines de la década del '30.

Cuando el CNE llevaba décadas de funcionamiento, fueron creadas las academias armenias, llamadas  “escuelas idiomáticas o de religión” denominación que incluía también a las judías. [71] Estas escuelas tenían la particularidad de enseñar el idioma, la historia y la religión armenia pero no tenían la obligación de impartir los contenidos de la escuela pública argentina. Comenzaron como “academias” o escuelas armenias y luego se transformaron en adscriptas a la enseñanza oficial; ellas fueron el reflejo de las tensiones entre los objetivos del CNE de formar como argentinos a los niños de extranjeros y de la Iglesia Apostólica Armenia y los directivos comunitarios a través de la red escolar cuyo objeto era mantener como armenios a niños nacidos en “tierras extranjeras” (odar) y acercarlos, a través de la historia y la religión, al país de sus padres.

 En el plano de las representaciones, el idioma armenio fue considerado como factor fundamental para el resguardo de la herencia cultural. El idioma como medio de expresión cultural, religiosa y política se constituyó en un fundamento identitario defensivo frente a la asimilación. [72] El lugar del idioma para la continuidad de los valores nacionales determinó que los primeros inmigrantes fundaran escuelas en los barrios de mayor concentración (Capital Federal y área suburbana sur). Ellas no sólo cumplieron su función específica sino que, al mismo tiempo, se transformaron en ámbitos de sociabilidad y religiosidad, en torno de los cuales los inmigrantes se reunieron para superar el desarraigo (en algunos barrios, la iglesia y la escuela formaba parte del mismo predio).

Desde los comienzos de la vida comunitaria en Buenos Aires existió un marcado interés por transmitir los contenidos armenios a la nueva generación. De la informalidad de las primeras "academias" en que las clases se impartían en casas particulares y los alumnos se dividían según su nivel con un único maestro que se ocupaba de todos, se pasó a un sistema formal centralizado con la supervisión de una asociación, la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia (IAIA). La iglesia y la escuela eran dos instituciones centrales en la difusión de la cultura armenia en diáspora, en particular la primera, que fue reconocida como garante de la supervivencia de los armenios, a pesar de los largos periodos de dominación; de ahí la importancia que para los primeros inmigrantes tuvo la creación de la sede local de la iglesia armenia, que en Buenos Aires se ocupó también de la coordinación de la educación.

A medida que el número de alumnos fue aumentando, se hizo indispensable la creación de una estructura acorde con él. Se nombró una Comisión de Educación -dependiente del Consejo directivo de la IAIA- que centralizó la labor educativa y que estaba integrada por su presidente y un representante de cada una de las academias armenias de los barrios. [73] Tenía a su cargo la "educación e instrucción de los niños armenios, cuidando que todos frecuenten las escuelas locales y, al mismo tiempo, aprendan el idioma armenio en la academias especiales". [74]   Se ocupaba del "desenvolvimiento moral y material de las academias que dependen del Consejo (de la IAIA), controlar la enseñanza del idioma armenio, de los dogmas de su iglesia y de la historia nacional, cuidar la cultura de sus hijos para que sean ciudadanos argentino, conscientes de sus deberes cívicos." [75] Eran atribuciones del consejo directivo de la institución, cuestiones tan dispares como la aprobación del programa propuesto por la comisión escolar y, por ejemplo, la decisión sobre la pertinencia o no de la ayuda económica a las escuelas barriales. [76]

El consejo directivo de la IAIA supervisaba mediante visitas periódicas de los miembros de la comisión de educación que de ella dependía, las academias barriales e intervenía directamente en la solución de problemas de índole económica (pago de sueldos atrasados a docentes, compra del los predios de las escuelas y edificación, cuando la subcomisión barrial no podía hacer frente a los gastos) o de arbitraje (mediación en litigios entre miembros de la institución).

Cada barrio, a su vez, tenía una subcomisión que dependía de la Comisión Escolar y que promovía la fundación de la escuela y a su mantenimiento. Dichas subcomisiones estaban integradas por socios locales y controladas por la comisión central. Las escuelas barriales, expresión de las asociaciones de gestión o parapúblicas, eran administradas por una subcomisión integrada por socios del barrio que dependía, a su vez, del Consejo Directivo central (de la IAIA), pero como se ha podido detectar en las actas de la institución, la dependencia se manifestaba en el plano económico, mas no en la decisión sobre los contenidos educativos. No existía uniformidad puesto que ellos dependían de los docentes. [77]

Estas escuelas contaban con dos niveles: jardín de infantes y primario, mientras que el secundario se agregó posteriormente, a partir de la adscripción a la enseñanza oficial, en la década de 1960. En cuanto al programa de estudio que se desarrollaba en seis años, se centraba en el aprendizaje de la lengua y la literatura, la historia, la geografía y religión.

Los docentes debían lograr con su trabajo diario la identificación de niños nacidos en la Argentina con la patria de sus padres. Para un  sector, la Armenia de entonces (la soviética) no era la que los representaba, mientras que para el otro, aquélla era aceptada por ser la única posible. Estas posiciones opuestas generaron tensiones que se manifestaron en la duplicación de escuelas en un mismo barrio.

Así como se propiciaba el vínculo con la patria lejana, la identificación con la Iglesia Apostólica Armenia acompañó la recreación del sentimiento nacional entre los niños nacidos en la Argentina. Los contenidos estaban bien definidos, sin embargo, los dirigentes eran conscientes que no bastaban: “La enseñanza de nuestros hijos no se limita sólo a la educación religiosa, historia e idioma pues a todos ellos se les exige concurrir a las escuelas primarias del CNE. No podemos hacer menos que destacar la importancia de esta obra que contribuye en hacer de nuestra generación buenos argentinos a la par que buenos armenios, respetuosos de los principios de nuestra religión”. [78] Esta idea de doble lealtad se repite a lo largo de las actas de la institución. Hay un texto que ilustra el rol que para estos directivos debía cumplir la escuela armenia y la escuela pública:

"Nosotros no esperamos que de nuestra escuela salgan literatos, escritores, especialistas, artistas, etc., porque para ello no tenemos posibilidades. Ya las escuelas locales llenan ese vacío por nosotros y dan todo tipo de posibilidades a la educación de nuestros niños.

"Hay algo que ellas no pueden llenar y que queda en nosotros (...) Y es la educación armenia de nuestra generación. (...)

"Cuando decimos educación armenia queremos decir preparar a la nueva generación como armenios de espíritu y de corazón.

"Su mente se educa en su medio, nosotros vamos a cultivar su corazón, mediante la enseñanza de la historia armenia (...). Hacerle querer la iglesia, la letra armenia y la cultura armenia (...)." [79]

 

Esta transcripción ilustra con claridad el lugar privilegiado de la escuela en la transmisión cultural armenia y, a la vez, la importancia de la escuela pública en la formación de los futuros ciudadanos argentinos.

Sobre el funcionamiento de estas escuelas nos detendremos en la elección del cuerpo docente, condiciones de admisión, promoción, sostén financiero y edificios escolares. Hasta la década de 1950 los docentes eran armenios nacidos en países receptores, como consecuencia del Genocidio de 1915, como Líbano, Grecia u otros. En tanto extranjeros, los docentes eran controlados por el CNE (debían presentar sus títulos, traducidos y legalizados, certificados de buena conducta, etc.). [80] Recién a partir de los años 1950, cuando ya habían egresado docentes de origen armenio formados en la Argentina, fueron nombrados para impartir “temas patrios”, según las exigencias del CNE.

Dado el interés por captar alumnos, la única condición de admisión era su asistencia a las escuelas oficiales. [81] De acuerdo con la reglamentación vigente, aquellos que no traían su comprobante de concurrencia a dichas escuelas no podían inscribirse en las academias armenias. [82] Se pagaba una cuota mensual sin ser ésta requisito de admisión. Para ser promovidos al curso siguiente, los estudiantes debían aprobar los exámenes de fin de año, ante la presencia de miembros de la Comisión Escolar, del Consejo Directivo de la IAIA.

En lo concerniente al sostén financiero, las escuelas se mantenían con las cuotas anuales de los alumnos, con las cuotas societales de las filiales barriales de la IAIA, con lo recaudado en las actividades sociales tales como bailes o colectas, para reunir fondos, con la aprobación del Consejo Directivo central. Éste colaboraba en caso déficits o para arreglos especiales, como otra de sus funciones. [83]

            El número de escuelas en la Capital Federal difiere según las fuentes –comunitarias u oficiales-. En la etapa en estudio, el CNE contaba con tres escuelas registradasde la larga lista que veremos a continuación y dos nuevas que comenzaron más tarde como adscriptas a la enseñanza oficial. [84]

Según las fuentes armenias, hacia 1931 existían academias armenias “en los barrios de Valentín Alsina, Piñeyro, Nueva Pompeya, Flores, Floresta, Boca y Barracas con un total de cuatrocientos cincuenta alumnos, cuatro maestros y seis maestras.” [85] En 1934 eran quince las escuelas, en Palermo (la central), Barracas, La Boca, Flores Sur, Floresta, Pompeya, Villa Soldati, Piñeyro, Valentín Alsina (tres), Lanús, Florida con un total de 949 alumnos. [86]

            El número de alumnos que alcanzó a ser de mil no justificaría la cantidad de escuelas (llegó hasta quince), algunas con poco alumnado. Según los informantes consultados, la existencia de más de una escuela en un mismo barrio, a veces cercanas entre sí podría deberse a la necesidad de facilitar la asistencia a las escuelas o también a los enfrentamientos políticos que dividieron a la comunidad y que provocaron esta duplicación de escuelas.  Como señalábamos más arriba, la sovietización de Armenia dividió a la comunidad en la etapa organizativa.

            De las escuelas de la capital, sólo tres serían registradas por el CNE, lo cual nos permite inferir que la mayoría funcionaba como academias informales de idioma, sin control oficial aún después de la etapa de mayor control, hacia fines de la década de 1930.

Las academias armenias, muchas de las cuales aparecieron a fines de la década de 1920, funcionaron sin control estatal durante casi una década. Con la profundización de la orientación "nacionalista", a partir de 1938, el CNE impuso el control de las escuelas privadas complementarias de la enseñanza oficial, en lo concerniente a los contenidos de la enseñanza, el personal docente y de los edificios escolares. En particular, impuso algunas modificaciones en los programas de estudio de las escuelas “idiomáticas y de religión” armenias –y también judías-.

La percepción de la deficiente formación argentina de los niños extranjeros y del rol de la escuela en la construcción  de la nacionalidad, determinó que el CNE reglamentara el funcionamiento de las escuelas que sólo eran idiomáticas y de religión (las escuelas primarias particulares que además impartían idioma y religión extranjeros ya estaban reglamentadas). Una resolución del CNE de 1938 disponía: “Es necesario reglamentar las (escuelas) que sólo se refieren a la enseñanza complementaria del idioma y la religión, para evitar que a través de conocimientos comunes puedan transmitirse enseñanzas extrañas a nuestro ideario nacional.” [87]  

A partir de entonces, el CNE, mediante circulares a las escuelas y visitas de los inspectores zonales [88] supervisó la aplicación de las normas vigentes así como el funcionamiento de las mismas, desde las características del edificio hasta las condiciones de higiene, incluyendo el tema de los textos escolares que hasta entonces provenían de las comunidades armenias de los Estados Unidos y del Líbano.

            Del análisis de los informes de inspectores, en los archivos de SNEP y en los libros de Inspección de escuelas se desprende que los directivos de la IAIA cumplieron formalmente con el CNE. Su estrategia consistió en respetar la normativa de las autoridades de argentinas y evitar la pérdida de las simpatías de que gozaban, [89] Por ello, y probablemente presionados por los controles del CNE se observa un interés permanente por el cuidado de la “cultura de sus hijos para que sean ciudadanos argentinos conscientes a sus derechos cívicos.”

            Existen diversos escritos -en actas de la IAIA y en el boletín de la institución- donde se constata el lugar privilegiado de la educación de la nueva generación en el proyecto comunitario, para la permanencia del grupo. Transcribimos algunos párrafos:

"El consejo directivo de la Iglesia Apostólica tiene como objeto, por medio de la iglesia y la escuela, guardar en algo el espíritu nacional y religioso". [90]

 

En los libros de Inspección de las escuelas estudiadas se encuentra la otra cara de la cuestión, las opiniones de los inspectores del CNE. Vemos en ellos que las autoridades argentinas fueron exigentes con el cumplimiento de la normativa, sin embargo no se detectan suspensiones o apercibimientos. En los informes de los inspectores se observa que los directivos de las escuelas armenias hicieron lo posible por cumplir con la reglamentación vigente, sobre todo en lo concerniente a los textos de estudio, contenidos - desarrollo de los temas argentinos en clase- y la obligación de exponer los símbolos patrios e imágenes de próceres argentinos.

Entre las décadas de 1950 y 1960 algunas de estas academias desaparecieron, unas por problemas económicos, otras porque no pudieron adaptarse a la doble escolaridad. En los años 1960 la posibilidad de incorporarse a la enseñanza  oficial mediante la inclusión del programa de estudios de la enseñanza oficial junto con los contenidos armenios cambió la proyección de estas escuelas idiomáticas; algunas pudieron adaptarse mientras que las restantes al continuar sólo como academias de idioma perdieron su alumnado y desaparecieron.

            Para los protagonistas del colectivo armenio la función de la escuela debía ser el restablecimiento del vínculo con el mundo pre-migratorio -quebrado por el Genocidio de 1915- y la preservación de las tradiciones culturales armenias en la nueva generación. Más allá de una explicación declamatoria, los líderes comunitarios consideraban importante hacer de los niños de padres armenios "buenos ciudadanos argentinos" puesto que su vida personal dependería de ello. Al mismo tiempo, ellos se proponían -con la enseñanza y la práctica del idioma- postergar el proceso de asimilación. Por su parte, el CNE, a partir de 1938, promovió el control de las escuelas idiomáticas armenias pero no prohibió su funcionamiento. La oscilación entre preservación cultural e integración sería el motor movería la labor educativa del período.

 

 

B) Partidos políticos y uniones compatrióticas

 

La mayor parte de las asociaciones de expresión o participación (deportivas, sociales, culturales, regionales) se crearon en esta etapa y se profundizó la actividad de las diversas expresiones políticas. Las cuatro orientaciones políticas (tres de ellas se correspondían con los tres partidos políticos armenios), atravesadas por la política de la República de Armenia, profundizaron sus diferencias y se enfrentaron en la diáspora para imponer su posición. La FRA que había perdido protagonismo con la sovietización de Armenia, trató de recuperarlo en la diáspora, mientras que los restantes partidos (Hentchakian y Ramgavar) que consideraron, desde diferentes programas políticos, que sus objetivos partidarios habían sido cumplidos con la vigencia de la República de Armenia tuvieron una actuación menos lucida. Ambos apoyaron incondicionalmente a Armenia; incluso sus adherentes, a través de la UGAB internacional (con la ayuda económica de la filial local), prestaron su colaboración a la repatriación de armenios en 1946-47. Concretamente la ODLA define así su posición frente a Armenia: "A pesar de ser gobernada nuestra patria por un régimen marxista, diametralmente opuesto al dogma demócrata liberal, la ODLA  no ha renunciado a su máxima de "servir al pueblo y a la nación armenia", reservándose su derecho a la crítica (...)." [91]

Resulta dificultoso recuperar la actuación del Partido Ramgavar u ODLA (Organización Demócrata Liberal Armenia) en Buenos Aires, por no contar con un periódico en el período en estudio. Su expresión institucional fue la UGAB, sobre la cual afirma: "La ODLA cree inminentemente necesario luchar por el engrandecimiento de esta institución (se refiere a la UGAB) y, por la vigencia de sus principios originales. Uno de sus propósitos es apoyarla incondicionalmente, por lo cual la ODLA estimula a sus adeptos a colaborar con ella moral y económicamente de manera permanente. Es así que prensa, hombres y capital han estado siempre al servicio de la UGAB." [92]

En cambio la FRA publicó en forma ininterrumpida el diario "Armenia" que se constituyó en su expresión visible hasta la formalización del partido como “asociación civil”, en la década de 1950. Hasta entonces el partido no contó con una estructura formal y se rigió por el consejo directivo del diario. La carta orgánica de la FRA de 1894, en que se creó el partido, fue la expresión de su política en lo concerniente a Armenia, sin objetivos específicos para la diáspora.

La FRA pudo funcionar con libertad, sin las presiones que soportaron en la década de 1930 y 1940 aquellas agrupaciones con orientaciones de izquierda.  Entonces las personas podían ser "sospechadas" y, consecuentemente juzgadas y penalizadas por lo que podrían realizar y no por el acto efectivamente realizado. [93] La militancia, entonces, debía enfrentar problemas de seguridad personal, fuese en las fábricas o en los lugares de reunión. El gobierno conservador de la provincia de Buenos Aires, donde habitaban los sectores populares armenios, llevó a cabo una intensa campaña anticomunista. Incluso se sancionaron leyes para reprimir la actividad comunista en varias provincias de la Argentina, también en Buenos Aires (Ley Nacional de Respresión al Comunismo, del 31 de marzo de 1936). [94]

Los temores de ser señalados como comunistas explican la escasa visibilidad de las fracciones políticas que apoyaron a la Armenia soviética (recordamos el caso de la decisión tomada por la IAIA de no izar la bandera soviética para mantener en buenos términos las relaciones con el Estado argentino); algunas no sólo ocultaron sus actividades sino que sus publicaciones son hoy inhallables, como el caso de "Hai Mamul" (prensa Armenia) que no ha podido ser consultada. [95] Este periódico respondía a la fracción comunista o progresista ("arachtimagán") sobre la cual poco hemos podido hallar salvo los casos de enfrentamientos con su opositora la FRA, en fuentes colaterales. Su actividad en la Argentina fue poco visible probablemente por los temores de encarcelamiento, en función de las leyes mencionadas. Sucede que las persecuciones de que fueron objeto aquellos que seguían las ideas de izquierda a partir de la revolución de 1930 y, sobre todo con la guerra fría en la etapa posterior, desalentaron a sus posibles seguidores por temor a ser delatados y perseguidos por sus ideas comunistas.

El Partido Social Demócrata Hentchakian,  si bien en los primeros años de existencia en la Argentina se interesó por la ayuda a las víctimas del Genocidio, su objetivo central fue la difusión de sus principios políticos y “la manutención del ser nacional fijando la mirada hacia Armenia de ayer, de hoy y de siempre.” [96] Su órgano de difusión fue “Sharyum” (movimiento), aparecido entre 1937 y 1991.

Los seguidores de las ideas comunistas (obreros de los frigoríficos de Berisso y municipales) que se reunieron en torno de la Unión Cultural Armenia (1938), se encontraron en sus trabajos con los que compartían sus ideas y su sumaron al movimiento sindical. Se interesaron por crear escuelas y una iglesia en los barrios donde se establecieron, indudablemente que eran los más humildes. [97]

Muchos de sus seguidores apoyaron una  organización armenia de corta duración Hai Oknutian Komité (HOK: Comité de Ayuda a Armenia), promovida por el gobierno de armenia (1926), a través de la cual intentó construir un espacio de poder en las comunidades de la diáspora. Tenía como objetivo la coordinación de esfuerzos para la ayuda a Armenia (“verelk” o renacimiento) y la recordación cada año de la República soviética (como el resto de las facciones políticas) fortalecía el vínculo con la Madre Patria. Ya desde la década de 1930 prosperó el proyecto de reconstruir Armenia y favorecer la repatriación de los armenios dispersos luego del Genocidio. [98]

Estas agrupaciones actuaron en la etapa de mayor oposición a las ideas de izquierda, ocultando sus verdaderos objetivos, los políticos, bajo la forma de actividades culturales (conjuntos de coros, danzas, teatro, recordaciones patrióticos) con una marcada presencia de lo político. Las tres facciones, dado que se trataba de partidos políticos extranjeros, tomaron la forma de “asociación cultural” o de “unión cultural” en la etapa posterior: la Asociación Cultural Armenia o Federación Revolucionaria Armenia; la Unión Cultural Sharyum, del Partido Hentchakian y la Unión Cultural Tchobanian, actualmene Tekeyan de la corriente Ramgavar.

 En cuanto a las asociaciones compatrióticas, la primera fue creada en 1915; inspiradas en ella se crearon en esta etapa, otras en “carácter de ayuda, socorro y solidaridad.” [99] Las condiciones de pobreza en que vivía la mayoría de los inmigrantes obligaban a estas asociaciones ocuparse de cubrir las necesidades básicas de sus miembros.

Aparentemente, estas asociaciones no se encuadrarían en el sistema de "ayuda mutua" en que los miembros contribuyen igualitariamente, con la esperanza de que en algún momento recibirán la asistencia del grupo, pero sí eran ámbitos donde se intercambiaban información para cubrir las necesidades primarias.

En esta etapa se fundaron otras asociaciones regionales [100] pero la dificultad para obtener información sobre la mayor parte de ellas nos hace suponer que fueron de corta duración, por el número de sus asociados y porque ellos habrían sido absorbidos por otras asociaciones más organizadas.

La recordación de hechos heroicos facilitó la continuidad de estas asociaciones, como el caso de la Unión Compatriótica Armenia Marash que continúa hasta la actualidad fue fundada con el objeto de fomentar la cooperación entre sus asociados, proporcionar un lugar de reunión y fomentar actos culturales y recreativos. En resumen sus fines eran sociales, recreativos y culturales. En el momento de la tramitación de la personería jurídica, obtenida en 1955, contaban con 710 miembros. [101]

En febrero de 1929 se formó la Unión Patriótica Armenios de Aintab, [102] con el objeto de crear un ámbito de sociabilidad para los originarios de esa provincia, la ayuda moral y material así como la cooperación en la educación de los compatriotas y fomentar la publicación de obras de carácter histórico. En resumen, la asociación tenía intereses sociales, culturales y benéficos. La fecha histórica que incluía la recordación heroica (1 de abril de 1920) era también una manera de mantener vigente el espíritu de pertenencia. La asociación se mantuvo como una entidad de hecho hasta 1953 en que se reunieron sus socios para institucionalizar el funcionamiento de la Unión Patriótica de los Armenios de Aintab; contaban por entonces con doscientos diez asociados. Se tomó la decisión de cambiar el nombre de la asociación por el de Unión Oriundos Armenios de Aintab. [103]

En el caso de la asociación que hizo su aparición en la etapa de gestación, la Unión Campatriótica de Hadjín (1915), las actas consultadas son las presentadas en el momento de tramitar la personería jurídica, en idioma español. Si bien no contamos con estatutos de la etapa inicial sabemos que en la etapa de gestación primaba la función de ayuda entre los necesitados y la reconstrucción del pasado cercano; en la segunda etapa, se sumó la ayuda a Armenia, en tanto ellas contribuyeron a la reconstrucción de la Armenia soviética, desde el cisma de Leninakan en 1926; las ciudades fueron reconstruidas tomando el nombre de los pueblos de origen en el Imperio otomano, con el adjetivo “nueva” (nor), como por ejemplo Nor Arabkir, Nor Sebastia, entre otras. [104]

Una asociación particular, surgida en la diáspora (Estados Unidos y Francia, por ejemplo), de corta duración fue la Unión de Huérfanos Mayores, que tenía por objeto mantener vivo el recuerdo de los que perdieron la vida durante el Genocidio de 1915. La regional Sud América se organizó (las fechas varían, 1927 ó 1933), con el objeto de reunirse en el dolor y en la recordación de la tragecia cada 24 de abril.

           

            La política atravesó la vida asociativa fuesen ellas asociaciones de carácter político, cultural, social o religioso; también se reflejó en las elecciones del consejo directivo de la Iglesia Aspotólica Armenia y en las escuelas muchas de las cuales se duplicaron por la diferencias ideológicas de sus directivos y de algunos padres. Estos enfrentamientos a veces eran violentos  porque estaba en juego la preparación de las futuras generaciones, de ahí la duplicación de los edificios escolares en un mismo barrio.

 

 Tercera etapa: consolidación institucional (1940-1950).

 

La presión de la segunda generación (muchos de sus integrantes, ya argentinos de origen armenio) sobre las asociaciones tradicionales favoreció la creación de las asociaciones de jóvenes, como la Unión Juventud Armenia (UJA), de la FRA (1941). El objetivo expresado era favorecer el conocimiento del idioma y la cultura armenia, sin embargo, a través de actos públicos, cantos patrióticos se buscaba promover el sentimiento patriótico de la nueva generación y la idea de libertad e independencia de Armenia.

            En el interior de la FRA, las indefiniciones ideológicas en el sentido de recuperar la cosmovisión ideológica y política del partido -que en su origen era socialista- o continuar con la llamada “nacionalista” o anti soviética (posterior a la sovietización de la República de Armenia), se reflejaron en el seno de la UJA. [105] Estas dos líneas, una más ortodoxa y socialista y la otra, anti comunista y “nacionalista” fue la que dividió a la FRA local y incidió en las divisiones que hasta la actualidad existen en el partido.

El órgano de la UJA, “Gamk (Voluntad), Organo de la Unión Juventud Armenia” (1949), con una extensión entre 40 y 50 páginas, tenía artículos en armenio y en castellano, orientados a profundizar en el conocimiento de la la historia de su pueblo; también contaba con páginas dedicadas a la historia argentina. [106] En sus filiales regidas por un sencillo estatuto que fijaba objetivos sociales, culturales y deportivos, los jóvenes asociados que permanecían en la Unión hasta cumplir los 28 años, disfrutaban de un ámbito de sociabilidad, pero al mismo tiempo, para los dirigentes, les permitía instruir a una juventud ávida, el sentimiento de patriotismo hacia una “república ideal”.

El momento de dar participación a la nueva generación nacida en la Argentina llevó a las otras asociaciones a crear sus secciones juveniles. En el caso de la Unión Compatriótica de Hadjín se creó la Asociacion Juventud Armenia de Hadjín (1940). Si bien no disponemos de los estatutos, por las actas (1940-1946) se advierte que los objetivos no difieren de las otras asociaciones similares creadas en el periódo (aprendizaje del idioma armenio, conferencias para la difusión de la cultura armenia, bailes, etc.). Todo ello tenía como objeto la continuidad de las tradiciones y el acercamiento entre los jóvenes en ámbitos de sociabilidad. Las relaciones con otras asociaciones similares (Liga de Jóvenes de la UGAB, Círculo Juventud Armenia, Asociación de Jóvenes "Armenia") favorecía  el contacto entre jóvenes de las distintas agrupaciones políticas y sociales.     

Las tres facciones políticas se adaptaron a la legislación argentina y tomaron la forma jurídica de “asociación cultural” o de “unión cultural” y obtuvieron la personería jurídica en esta etapa. Una, la Asociación Cultural Armenia (personería jurídica en 1950), estaba ligada a la Federación Revolucionaria Armenia. La corriente Ramgavar tomó la denominación de “asociación cultural” según la entidad fundada en El Cairo en 1945, por el nombre de su fundador, Vahan Tekeyan. A partir de 1960 publicaría un periódico Surhantag y, desde 1975, como consecuencia de la campaña en su contra en la etapa del gobierno militar en la Argentina y para poner en claro su ideología liberal, se fundó Sardarabad, que continúa hasta la actualidad. Según el testimonio de sus fundadores, el objetivo era demostrar a la sociedad argentina que, a pesar de defender la Armenia entonces soviética, no compartían su ideología.

 

Algunas interpretaciones sobre la evolución y tendencias de la red asociativa armenia en Buenos Aires

 

En este apartado quedan por señalar algunas apreciaciones sintéticas para poner de relieve los principales hallazgos empíricos y destacar la conceptualización interpretativa que nos ha servido de orientación y cuya profundización,  consideramos que merece una reflexiva y justificada atención teórica.

            Esta investigación no se circunscribe a las asociaciones recreadas o creadas en la diáspora sino que también focaliza la mirada en la etapa premigratoria para entender el rol hegemónico de la Iglesia Apostólica armenia en el período estudiado. Hemos detenido nuestra atención en las tensiones entre el modelo de la etapa pre-migratoria  donde el millet cumplía las veces de una comunidad religiosa con sus propias asociaciones (escuelas, hospitales, de ayuda) y el nuevo modelo en el que el patriarca fue reemplazado por laicos proveedores de recursos.

Recapitulando la incidencia del Estado en la creación de las asociaciones, el Estado argentino, según el mito civilizador del inmigrante como pieza fundamental en el poblamiento del país, era más permisivo en lo concerniente a la recepción de los inmigrantes. Consecuentemente, las asociaciones armenias siguieron, al menos en las dos primeras etapas, el modelo de millet. El Estado argentino facilitó la creación de asociaciones tradicionales armenias, sobre todo las escuelas de actividad diaria, desde la década de 1930, bajo el control del CNE. En tanto que en Francia, un estado “vigilante” de la vida de los inmigrantes dio lugar a la creación de otro tipo de asociaciones, además de las “tradicionales” armenias, que facilitaron de manera implícita o explícita la integración,

Las asociaciones de inmigrantes en Buenos Aires, organizadas como entidades de carácter religioso, benéfico, social, etc. constituyen el reflejo y la expresión socialmente visible de una diversidad de fines e intereses cambiantes, según las épocas. Las mismas, en su accionar, proveían a sus miembros de numerosos beneficios materiales y sociales, dando sentido a la pertenencia en la medida en que incorporaban rasgos del antiguo y del nuevo país. Las vicisitudes de continuidad y en algunos casos, de transformación que experimentaban, formaban parte entonces del proceso natural de las asociaciones, en la medida que sus miembros, adherentes y participantes evolucionaban con la dinámica de adaptación a la nueva realidad.

Hemos constatado que la organización de la red asociativa en Buenos Aires puede comprenderse identificando tres etapas: 1) gestación y emergencia (entre 1900 y 1922) que coincide con los inicios de la inmigración armenia en que la decisión de establecerse de manera definitiva no era evidente. En esta etapa se manifiestan los primeros atisbos de vida organizativa, cuya finalidad era suplir las necesidades espirituales, de expresión política, de ayuda y beneficencia.. En Buenos Aires, la vida asociativa comenzó con una entidad benéfica y una incipiente actividad religiosa y política, todavía no formalizada.

2) maduración y desarrollo (1922-1939) es la medular; los fines dominantes eran los culturales y religiosos, en particular las escuelas en las que se formarían las generaciones para el recambio de liderazgo y la iglesia como factor de poder, así como los fines benéficos. El Estado ejerció un control relativo hacia los extranjeros, particularmente orientado a vigilar la actividad comunista, donde la integración se produjo de manera natural, con la segunda generación nacida en la Argentina.

3) consolidación institucional (1940-1950): se legalizaron las asociaciones que hasta entonces habían actuado de hecho, coincidiendo con el afianzamiento de la segunda generación que intentaba construir su espacio en la vida comunitaria, en el marco de las asociaciones juveniles.

Se observa que, en las dos primeras etapas la red asociativa se organizó inspirada en el sistema de millet,  en que  la vida de la minoría armenia se centralizó en la Iglesia Apostólica. Figuras de prestigio, los amira, fueron suplantados por los notables, cuyo capital social los diferenciaba de la masa de inmigrantes desposeídos, originarios de las regiones pobres del Imperio otomano. En el plano simbólico, la Iglesia mantuvo su función de representación interna y externa; probablemente por ello y gracias a la libertad de culto que la Argentina garantizaba a los extranjeros, se oficializó su existencia.

Las agrupaciones políticas funcionaron de manera informal, con sus expresiones escritas; eran controladas por el Estado cuando los enfrentamientos se desplazaban al espacio público y se convertían en un hecho policial. Los partidos políticos armenios en particular y las asociaciones en general fueron atravesados por la política de Armenia porque coincidían ideológicamente o porque se oponían a ella. Estas posiciones provocaron divisiones que tiñeron toda la vida comunitaria.

 

Las asociaciones armenias en la Argentina, si bien no contaron con una participación masiva a juzgar por los datos que hemos podido recabar, perduraron probablemente porque apelaban al sentimiento patriótico de los armenios, a su historia pasada. En ese sentido las asociaciones armenias mostraron una capacidad de construcción de la identidad étnica del grupo. El contacto diario en las escuelas, en la misa dominical y en los actos patrióticos de las organizaciones partidarias, con la exaltación de mitos y símbolos nacionales (fechas históricas, cantos patrióticos), reiterados en forma constante, dejaron su impronta en la juventud. Asimismo la recordación de las dos repúblicas (la ideal y la real), con sus respectivos himnos nacionales, la recordación de sus héroes (cada agrupación política y cada asociación regional recordaba los suyos), los festivales y los bailes contribuían al encuentro de los jóvenes y daban oportunidad a los líderes comunitarios a que recordaran a sus asociados su pasado heroico, signado por el martirio y la "resurrección" en la nueva Patria donde habían sido recibidos con los brazos abiertos. Los partidos políticos armenios reiteraban sus glorias pasadas, en espacios donde abundaban los retratos de héroes con sus respectivas banderas. Esta reiteración de los valores culturales de su pueblo debía incidir en la percepción de una de las identidades de los inmigrantes armenios, la nacional. Entonces, las asociaciones podían ser percibidas como ámbitos de sociabilidad política y cultural, pero también podían ser pensadas como ámbitos de construcción de identidades nacionales.

Recapitulando, la vida asociativa en  Buenos Aires fue muy activa y estuvo más ligada a un esquema asociativo pre-migratorio, favorecido por la mayor libertad de que gozaba el inmigrante, que era en suma un habitante con los mismos derechos civiles que los argentinos. Es claro que las asociaciones cumplían y estaban atravesadas por una doble función, que en primera instancia y paradójicamente parecerían contradictorias, pero en verdad creemos que tuvieron funciones complementarias. Fueron ellas facilitadoras de la integración, con funciones de mediación (construcción de capital social) y a la vez, reservorios de un capital cultural por su esfuerzo en evitar la asimilación y en preservar la identidad cultural del colectivo armenio.

 



[1] En esta ponencia se presenta una parte de la tesis doctoral, defendida en le Ecole des hautes études en sciences sociales, denominada Le réseau associatif arménien à Buenos Aires et pa Paris: entre tradition et intégration (1900-1950). 

[2] G. GERMANI, Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidós, 1964, cap. VII, también incluido en “La asimilación de los inmigrantes en la Argentina y el fenómeno del regreso en la inmigración reciente”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, vol. 1, nº 1, 1961, p. 17. También ver Sociología de la modernización, Buenos Aires, Paidós, 1971, cap. I.

[3] S. BAILY, “Las sociedades de ayuda mutual y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918”, Desarrollo Económico, vol. 21, nº 84, 1982, p. 512.

[4] M. BARTHÉLEMY, Associations: un  nouvel âge de la participation?, Paris, Presses de la Fondation Nationale en Sciences Politiques, 2000, p. 144.

[5] G. NOIRIEL, La tyrannie du national. Le droit d’asile en Europe 1793-1993, Paris, Calmann-Lévy, 1991, p. 19. Véase las reflexiones sobre el “métier de l’historien” en la introducción de este libro pp. 9-27.

[6] N.BOULGOURDJIAN, Le réseau associatif arménien à Buenos Aires et à Paris: entre la tradition et l’intégration, 1920-1920, Maestría (DEA), en la EHESS, Paris, 2000.

[7] Idea tomada de F. DEVOTO, en la conferencia ofrecida en la Universidad de Quilmes, en 2003.

[8] M. BARTHÉLEMY, Associations: un  nouvel âge de la participation?, Paris, Presses de la Fondation Nationale en Sciences Politiques, 2000, 286 p.

[9] M. BARTHÉLEMY, Associations ..., op. cit., p. 13.

[10] M. BARTHÉLEMY, Associations ..., op. cit., p. 59.

[11] S. BAILY,  « Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918" », Desarrollo Económico, volume 21, nº 84, 1982, pp. 484-514.

[12] F. DEVOTO, « La experiencia mutualista italiana en la Argentina : un balance », in F. DEVOTO y E. J. MIGUEZ (comp.), Asociacionismo, trabajo e identidad étnica. Los italianos en América Latina en una perspectiva comparada, Buenos Aires, CEMLA, 1992, p. 180.

[13] J. HIGHAM, Ethnic Leadership in America, Baltimore and London, The Johns Hopkins University Press, 1976, pp. 1-2.

[14] J. HIGHAM, loc. cit. y p. 8.

[15] N.L. GREEN, El ils peuplèrent l’Amérique. L’odysée des émigrants, Paris, Gallimard, 1994, p. 83.

[16] M. A. HILY et M. POINARD, “Le reseau associatif et les expressions de l’identité” en M. ORIOL, Les variations de l’identité. Etude de l’évolution de l’identité culturelle des enfants d’émigrés portuguais, en France et au Portugal, Fondation europénne de la science, Tome 1, Rapport final dactylographié, Nice, 1984, pp. 380- 381.

[17] M. A. HILY et M. POINARD, “Le reseau associatif et les expressions de l’identité” en M. ORIOL, Les variations de l’identité … op. cit., pp. 380- 381.

[18] M.A.HILY et M. POINARD, “Le réseau associatif  et les expressions de l’identité”, en M. ORIOL (sous la direction de ), Les variations de l’identité. Etude de l’évolution de l’identité culturelle des enfants d’émigrés portugais en France et au Portugal,  Nice, 1984, vol. I, p. 380-81.

[19] M. HOVANESSIAN, « L’élaboration d’un sens communautaire : complexité de la réalité arménienne », Hommes et migrations, nº 1158, octobre 1992, p. 31.

[20] M. HOVANESSIAN, Le lien communautaire. Trios generations d’Arméniens, Paris, Armand Colin, 1992, p. 198.

[21] G. NOIRIEL, Aperçu ... op. cit., p. 72.

[22] G. NOIRIEL, Aperçu ... op. cit., p. 72.

[23] G. NOIRIEL, Aperçu ... op. cit., p. 69, el autor distingue entre “objetivos declarados (mantener la solidaridad entre los miembros ...) u objetivos no declarados (frecuentemente, la actividad política).”

[24] A. BOUDJIKANIAN, , « Un peuple en exil : La nouvelle diaspora (XIX-XXe siècles), en G. DÉDÉYAN, Histoire des Arméniens, Toulouse, Privat, 1986, pp. 601-604.

[25] N. BOULGOURDJIAN-TOUFEKSIAN,  op. cit., pp. 56-57.

[26] N. BOULGOURDJIAN-TOUFEKSIAN, op. cit., pp. 13-15.

[27] Ibid, pp. 84-85.

[28] Resumen Estadístico, 1923-1927, Memorias de la Dirección General de Migraciones, 1923-1926, citado por N. BOULGOURDJIAN, op. cit., pp. 60-61.

[29] A. ARZRUNI, Anuario de la colectividad armenia de América del Sur (en arménien), Buenos Aires, 1943, p. 12 ; p. 309.

[30] IAIA, Memoria  del Ejercicio 1934-1935.

[31] Cité par N. BINAYAN, La colectividad armenia en Buenos Aires, Buenos Aires, Alzamor, 1974, p. 65.

[32] N. BOULGOURDJIAN, op. cit., pp. 82-83.

[33] N. BOULGOURDJIAN, op. cit., 84-85.

[34] Por ejemplo, el café de un judío de Esmirna en la calle 25 de Mayo atraía a los provenientes del Imperio otomano, fuesen armenios, judíos o sirios, por las similitudes culturales y de hábitos culinarios.

[35] H. BARKEVIAN, “El Centro Armenio y la colectividad, Hai Guetron, nº 13, noviembre de 1933 (en armenio).

[36] UGAB, Acta nº 1, 7 de mayo de 1911.

[37] H. MOSGOFIAN, “La prehistoria de la colectividad armenia de Buenos Aires”, Hai Guetron, nº 3, noviembre de 1933, p. 5. (traducción de la autora). Si bien la UGAB central se hallaba en primer lugar en Egipto donde había sido creada en 1906, luego pasó a Francia y después de la segunda guerra mundial pasó a los Estados Unidos.

[38]   UGAB, Acta  17 de septiembre de 1911.

[39] M. HOVANESSIAN, Le lien communautaire. Trois generations d’Arméniens, Buenos Aires, Armand Colin, 1992.

[40] Armenia, 21 de octubre de 1938, p. 3, col. 3-5, “El día del Dachnaktzutiun” (en armenio). Véase también N. BINAYAN CARMONA, La colectividad armenia en la Argentina, Buenos Aires, Alzamor, 1974, p. 102 (investigación realizada por Carlos L. Hassassian).

[41] Si bien la UGAB no pertenece a la Organización Demócrata Liberal, el hecho que su fundador Nubar Pashá y muchos de sus presidentes tanto en Francia como en la Argentina siguieran dicha orientación, se la sitúa bajo su órbita.

[42] Entrevista realizada al Dr. Dante Asilian, pertenenciente a esta agrupación política (octubre de 2005).

[43] A TER MINASSIAN, “Les Arméniens et le Paris des libertés (1918-1945), en Le Paris des étrangers, Paris, Imprimerie nationale, 1989, p. 137.

[44] C. MOURADIAN, L’Arménie, Paris, Presses Universitaires de France, 1995,  p. 121.

[45] Archivo de la Inspección de Justicia (AIJ), Ministerio de Justicia,  Acta correspondiente a la Asamblea constitutiva de la Unión Compatriótica de Hadjin. (De manera excepcional ha sido facilitada esta documentación a la autora).

[46] M. HOVANESSIAN, “La diaspora arménienne en France: Générations et transmisión identitaire”, Les Annales de l’autre Islam, nº 3, 1995, pp. 440-441.

[47] Aunque la noción de nación -omnipresente en el discurso de los líderes armenios de la diáspora- no coincide con la designación de las fronteras políticas (véase sobre este tema: A. TER MINASSIAN, La question arménienne, Paris, Roquevaire, Parenthèses, 1983), algunos autores prefieren traducir el término millet como “comunidad religiosa” y no como nación.

[48] Véase sobre este tema C. MOURADIAN, L’Arménie, op. cit., p. 117.

[49] No se dispone de datos precisos sobre los fieles de cada iglesia, pero se estima que aproximadamente un 90% pertenecería a la Iglesia Apostólica armenia y el resto respondería a la Iglesia católica armenia (dotada de una jerarquía independiente desde el siglo XVIII pero sostenida por el Vaticano) y a la iglesia evangélica armenia. Véase sobre este tema MOURADIAN, L’Arménie, op. cit., pp. 118-119.

[50] Véase los antecedentes históricos de la Iglesia Apostólica Armenia  en K. TÖLÖLYAN, “The Role of the Armenian Apostolic Church in the Diaspora”, Armenian Review, 1988, vol. 41, nº 1-161, pp. 55-57.

[51] Como consecuencia de las conquistas de que fue objeto  la población armenia,  a partir del siglo XVIII, se dividió entre tres imperios: el Imperio otomano, el Imperio zarista y el persa.

[52] G. A. BOURNOUTIAN, A History of the Armenian People. 1500 a.C. to the Present, vol. II, Costa Mesa, Mazda, 1994, pp. 7-9.

[53] Se lo llamaba millet bashi o jefe de la nación. Ver sobre este tema H. BARSOUMYAN, “The Eastern Question and the Tanzimat Era”, en R. HOVANNISIAN (ed.), The Armenian People from Ancient to Modern Times, vol. II, Nueva York, St. Martin’s Press, 1997, pp. 182-184.

[54] Amiras es un término árabe que significa jefe. En este caso se trataba de familias armenias de banqueros que habían construido su poder por el préstamo de dinero a los visires y los pashás. Tenían ciertos privilegios como la de vestir ropas reservadas a la elite turca. Pertenecían a este grupo la familia Balian, reconocida en Turquía porque algunos de sus miembros  fueron los arquitectos de edificios públicos importantes del país..

[55] UGAB, Acta nº 9, 22 de enero de 1912. Las primeras reuniones espirituales se llevaron a cabo en la Iglesia Anglicana de la calle 25 de Mayo, próxima a los lugares informales de reunión. Véase también H. BARKEVIAN, “El Centro Armenio y la colectividad, Hai Guetron, nº 13, noviembre de 1933 (en armenio).

[56] Se basó en los estatutos de la homónima de los Estados Unidos.  I. ARSLAN, “De cómo nació la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia”, en Hai Guetron, nº 110, febrero de 1942.

[57] A. BOUDJIKANIAN, “Un peuple en exil: la nouvelle diaspora”, en Histoire des Arméniens, (bajo la dirección de Gérard Dédéyan, Toulouse, Privat, 1982, p. 660.

[58] I. ARSLAN, “De cómo nació la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia”, en Hai Guetron, nº 110, febrero de 1942 (en armenio).

[59] Se mantuvo, al menos nominalmente la UNA, con el objeto de no interrumpir la relación con el consulado de Francia y también con las autoridades argentinas. I. ARSLAN, “De cómo nació la Institución   ...” op. cit.,  nº 113, mayo de 1942.

[60] H. BARKEVIAN, "El Centro Armenio y la colectividad, Hai Guetron, nº 13, noviembre de 1933 (en armenio).

[61] I. ARSLAN, “De cómo nació la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia”, en Hai Guetron, nº 113, mayo de 1942.

[62] I. ARSLAN, “De cómo nació la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia”, en Hai Guetron, nº 114, junio de 1942.

[63] El incendio de la ciudad de Esmirna, con una importante población armenia y griega, en 1922, fue el último hecho de persecución que determinó la emigración definitiva de los armenios de Turquía.

[64] H. BARKEVIAN, "El Centro Armenio y la colectividad, Hai Guetron, nº 13, noviembre de 1933.

[65] Los servicios religiosos comenzaron de manera regular en el local alquilado en San Juan 1537. IAIA, acta nº 19, marzo 1931.

[66] Las clases se daban en la secretaría de la UGAB y del Partido Hintchakian y en el domicilio particular de Jacher Mardoian en el barrio de Lniers. Con respecto a la atención médica, un conocido médico de la colectividad, el Dr. Angel Toros se ofreció a revisar enfermos en forma gratuita, tres veces por semana. Véase  I. ARSLAN, “De cómo nació  ... op. cit., Hai Guetron, nº 115, julio de 1942.

[67] IAIA, acta nº 57, agosto de 1932 y acta nº 60, septiembre de 1932.

[68] ARSLAN, “De cómo nació  ...”,  op. cit., agosto de 1942, nº 116.

[69] Hai Guetron, nº 41, marzo de 1936, “Nuestros tuberculosos”, pp. 13-14.

[70] L. A. BERTONI, “Nacionalidad o cosmopolitismo. La cuestión de las escuelas de las colectividades extranjeras a fines del siglo XIX, Anuario del IEHS, Tandil, 1996, p. 181.

[71] Para las escuelas judías véase E. ZADOFF, Las relaciones entre las  escuelas judías de Buenos Aires, el gobierno y el Vaad Hajinuj, 1935-1943 (mimeo facilitado por el autor).

[72] ANDESSIAN S. y M. HOVANESSIAN, "L'Arménien, langue rescapé d'un Génocide", en Vingt-cinq communautés linguistiques de la France, Tomo 2, Les langues immigrées, París, L'Harmattan, 1988, p. 64.

[73] Estos consejos barriales se inspiraban de los taghagán jorhurt (misma traducción) de la etapa premigratoria, en el Imperio otomano, elegidos por los habitantes armenios del barrio, para el cuidado de las escuelas, iglesia, la atención de los indigentes y para  arbitrar litigios. Véase A. BOUDJIKANIAN, “Un peuple en exil: la nouvelle diaspora”, en Histoire des Arméniens, (bajo la dirección de Gérard Dédéyan, Toulouse, Privat, 1982, p. 660.

[74] IAIA, acta nº 19, 10 de mayo de 1931.

[75] IAIA, acta nº 98, 29 de abril de 1934.

[76] IAIA, acta nº 98, op. cit., En acta nº 136 del 27 de octubre de 1935 se amplían los mismo conceptos. Según el Reglamento interno de escuelas armenias, la Comisión Educativa estaba presidida por el obispo, cuyas obligaciones eran: el control de todas las escuelas y el impulso de su regularidad y la ejecución del programa escolar; el estudio de la religión, la iglesia, la lengua armenia, la cultura y la historia.

[77] Véase a modo de ejemplo el caso de la Escuela Arzruní que si bien dependía de la Comisión Escolar de la IAIA, no está sometida –afirmaba- a su influencia. Hai Guetron, nº 23, septiembre e 1934 (traducción de la autora).

[78] IAIA, Acta nº 192, mayo de 1938.

[79] Hai Guetron, nº 115, julio de 1942, Editorial, p. 99 (traducción de la autora).

[80] Inspección de Escuelas Particulares, Expediente 25319, folio 83-84.

[81] IAIA, Acta nº 149, 1º de mayo de 1936.

[82] Encontramos muchas referencias sobre esta cuestión. A modo de ejemplo, IAIA, acta nº 19, 10 de mayo de 1931.

[83] Programa Reglamento y Reglamento interno de las escuelas armenias de Buenos Aires y alrededores (en armenio), pp. 8-9, Buenos Aires, 1943.

[84] Véase “Nómina de Escuelas Particulares”, CNE, Inspección General de Escuelas Particulares (SNEP), Buenos Aires, 1957. Bajo la denominación de “escuelas idiomáticas” estaban registradas la escuela “Arslanian”, actualmente “Instituto San Gregorio el Iluminador”, la escuela “Bakchellian” de Villa Sodati y la escuela “Arzruní” de Flores.

[85] IAIA, Acta nº 19, 10 de mayo de 1931. Al año siguiente  había un total de 650 alumnos con 17 maestros y maestras. IAIA, Acta nº 52, 12 de junio de 1932.

[86] Hai Guetron, Año 2, diciembre de 1934, p. 13 (en armenio).

[87] Véase los antecedentes de la resolución del 28 de septiembre de 1938, El Monitor, nº 789, septiembre de 1938.

[88] Libro de Inspección del CNE, Escuela Arslanian.

[89] En otros casos se constata la misma idea. Véase IAIA, Acta nº 59, 21 de agosto de 1932.

[90] Hai Guetron, nº 28, febrero de 1935, Editorial (traducción de la autora).

[91]   H. SHAHINIAN, Conceptos básicos de la Organización Demócrata Liberal Armenia, Buenos Aires, Publicación de la Regional Sudamericana de la ODLA, 1982, p. 27.

[92] H. SHAHINIAN, Conceptos básicos de la Organización Demócrata Liberal Armenia op. cit., p. 25.

[93] B. RUIBAL, "El Control Social y la Policía de Buenos Aires, Buenos Aires, 1880-1920, Boletín nº 2, Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, 3º serie, primer semestre, 1990, p. 79.

[94] M. Z. LOBATO, La vida en las fábricas. Trabajo, protesta y política en uan comunidad obrera, Berisso (1904-1970), Buenos Aires, Prometeo, 2001, p. 234.

[95] Hai Mamul continúa "en custodia" en casa de un particular y no en la Casa de la Cultura Armenia como sería esperable.

[96] N. BINAYAN, op. cit., p. 121.

[97] La Unión Cultural Armenia contó con las siguientes publicaciones: “Shirag” (1933-1936); “Verelk” (1937-1939), “Hai Mamul” (1945-1950 y 1955-1958) y “Sevan” (1961-1992). Según el testimonio del Sr. Juan Dimidian, directivo de la Unión Cultural Armen, el primer periódico armenio aparecido en estas costas sería el editado por Minas Valanian, Estrella Roja, en Valentín Alsina.- En 1961 se fundó Sevan que continúa con intermitencias hasta la actualidad. Véase sobre la prensa armenia N. BINAYAN CARMONA, La colectividad armenia en la Argentina, Buenos Aires, Alzamor, 1974  (investigación realizada por Carlos L. Hassassian), pp. 102-103.

[98] Correspondencia archivo IAIA, HOK circular a los compatriotas, 1936.

[99] En ausencia de fuentes escritas, nos basamos en nuestro informante clave, Garabed Topalian.

[100] La Unión Patriótica Marash (1923), la Unión de la Reedificación de Karagul (Sivas, 1924), la Unión Compatriótica Sparta, la Unión Compatriótica Vaspuragán, la Unión compatriótica de Yozgad y pueblo (las tres en 1934), Unión Compatriótica Piutania (1935),  Unión Compatriótica Interregional Kharpout, entre otras.

[101] Archivo de la Inspección de Justicia (AIJ), Ministerio de Justicia, Acta de Constitución de la Unión Compatriótica Armenia de Marash.

[102] Archivo de la Inspección de Justicia (AIJ), Ministerio de Justicia, Acta de Constitución de la Unión Patriótica de Armenios de Aintab.

[103] Archivo de la Inspección de Justicia (AIJ), Ministerio de Justicia, Acta de Constitución de la Unión Patriótica Armenios de Aintab.

[104] C. MOURADIAN, L’Arménie, op. cit., p. 121.

[105] Garabad Topalian, Interna Tachnagtzagan (miemo facilitado a la autora).

[106] Gamk, Año 1, nº 4, julio-agosto de 1949.

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